Las organizaciones ambientalistas de Brasil celebraron la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva y reclamaron avances concretos para eliminar la deforestación hacia 2030. Si bien destacaron la continuidad de las políticas de protección ambiental, también advirtieron sobre las dificultades que podría enfrentar la agenda verde ante un Congreso con mayor presencia de sectores de derecha.
Greenpeace sostuvo que el resultado electoral representa una oportunidad para continuar el camino hacia un país soberano y cumplir el compromiso de poner fin a la tala. Además, anticipó que seguirá presionando al Gobierno para impulsar medidas concretas en materia ambiental y una transición energética justa.
Por su parte, WWF-Brasil consideró que la victoria de Lula, con el 52 % de los votos, brinda un nuevo impulso para fortalecer las políticas públicas. Sin embargo, señaló que los próximos cuatro años estarán marcados por mayores desafíos legislativos.
Las dificultades para avanzar en la agenda ambiental
WWF-Brasil advirtió que el fortalecimiento de la derecha en el Congreso y la posición minoritaria de la izquierda podrían dificultar la aprobación de medidas de protección de la naturaleza.
Durante los últimos cuatro años, el Poder Legislativo aprobó normas cuestionadas por las organizaciones ambientalistas, entre ellas una que redujo los requisitos para obtener autorizaciones ambientales.
En ese contexto, la entidad alertó sobre la posibilidad de que la próxima legislatura amplíe la influencia de sectores favorables a flexibilizar las normas de protección ambiental y reducir las salvaguardas existentes.
Frente a este escenario, WWF-Brasil destacó la importancia de la participación de la sociedad civil y de una estrategia política sostenida para los próximos cuatro años.
La deforestación en la Amazonía, uno de los principales desafíos
Aunque el medioambiente tuvo una presencia limitada durante la campaña electoral, centrada principalmente en la seguridad, el costo de vida y el gasto público, Lula se comprometió a mantener la lucha contra la deforestación en la Amazonía.
La tala en esta región constituye la principal fuente de emisiones contaminantes de Brasil. Durante 2026, la deforestación cayó un 42 % y alcanzó mínimos históricos, según los datos mencionados en el informe.
Tras conocerse su victoria, Lula destacó que el país logró reducir la deforestación durante cuatro años consecutivos, un resultado que atribuyó a las medidas adoptadas por su Gobierno.
Entre las acciones implementadas se encuentran el endurecimiento de las penas por delitos ambientales, el fortalecimiento de los controles y la creación de nuevos parques naturales y tierras indígenas en la Amazonía.
Las diferencias con la propuesta de Bolsonaro
La agenda ambiental también marcó diferencias entre los candidatos. Flávio Bolsonaro, respaldado por una parte importante del sector agrícola, había manifestado su intención de revisar las competencias de los organismos responsables de la conservación y cuestionado las restricciones ambientales.
Además, su candidatura estuvo vinculada políticamente a la gestión de su padre, Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022. Durante ese período, la deforestación en la Amazonía registró un fuerte aumento.
En este contexto, las organizaciones ambientalistas plantearon la necesidad de sostener los avances alcanzados y profundizar las políticas destinadas a frenar la pérdida de bosques, en un escenario legislativo que podría presentar nuevas dificultades para la protección ambiental.
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