Un yaguareté monitoreado en el Parque Nacional Iguazú se convirtió en objeto de estudio para la comunidad científica luego de mantenerse en buen estado de salud durante un año, a pesar de haber sido diagnosticado con cuatro agentes infecciosos de manera simultánea. El caso, considerado inusual, podría aportar información clave sobre la respuesta inmunitaria de la especie y fortalecer las estrategias de conservación.
El ejemplar, un macho de aproximadamente 11 meses de edad, fue capturado en julio de 2023 durante un operativo de vigilancia sanitaria. Los análisis confirmaron que era portador del virus de la leucemia felina (FeLV), el virus de la panleucopenia felina (FPV), Cytauxzoon sp. y Anaplasma platys, patógenos que en gatos domésticos y otros felinos suelen provocar cuadros graves e incluso pueden resultar mortales.
A pesar de ello, el animal no desarrolló síntomas compatibles con estas enfermedades.
Un año de seguimiento
Tras el diagnóstico, especialistas realizaron un monitoreo durante 12 meses mediante una red de cámaras trampa instaladas en distintos sectores del Parque Nacional Iguazú. Las imágenes registradas permitieron comprobar que el yaguareté continuó desarrollándose con normalidad.
Durante ese período, el felino aumentó de tamaño y peso, mantuvo un comportamiento acorde a su edad y siguió desempeñando su rol como depredador tope del ecosistema de la selva paranaense.
Para los investigadores, este comportamiento evidencia que la presencia de determinados agentes infecciosos no necesariamente deriva en una enfermedad clínica, al tiempo que destaca la importancia de realizar seguimientos prolongados en ejemplares silvestres.
Nuevos aportes para la conservación
Los resultados también abren la posibilidad de que los yaguaretés desarrollen una respuesta inmunitaria diferente a la observada en los gatos domésticos, una hipótesis que deberá ser profundizada mediante futuras investigaciones.
El trabajo además advierte sobre uno de los principales desafíos para la conservación de la especie. El crecimiento urbano en las zonas próximas a las áreas protegidas incrementa el contacto entre animales domésticos y fauna silvestre, favoreciendo la transmisión de virus, bacterias y otros patógenos.
Los investigadores consideran que comprender cómo evolucionan estas infecciones en ejemplares que viven en libertad permitirá mejorar las estrategias de conservación y reducir los riesgos sanitarios que enfrentan las poblaciones de yaguaretés.
La investigación fue realizada por el Proyecto Onças do Iguaçu, del Instituto Pró-Carnívoros, en conjunto con el Parque Nacional Iguazú, el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), la Universidad Federal de la Frontera Sur, Itaipú Binacional y WWF Brasil. Los resultados fueron publicados en la revista científica Arquivo Brasileiro de Medicina Veterinária e Zootecnia.
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