martes, julio 7, 2026
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Ola polar, cómo mantener la casa cálida y reducir el consumo de energía

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Las bajas temperaturas de la ola polar impulsan a adoptar estrategias que permitan conservar el calor dentro de las viviendas. Arquitectos y diseñadores de interiores coinciden en que la eficiencia térmica depende tanto de las características constructivas como de las decisiones que se toman en el uso diario del hogar.

Materiales que favorecen el aislamiento

Los especialistas señalan que los materiales porosos ayudan a retener el calor porque almacenan aire en su interior, funcionando como aislantes naturales.

En ese sentido, elementos como alfombras, cortinas, almohadones y tapizados contribuyen a mejorar la sensación térmica de los ambientes. También los pisos de madera, los empapelados y las paredes revestidas con telas favorecen la conservación del calor. Este principio no es nuevo, ya que los tapices utilizados antiguamente en los castillos cumplían la función de reducir la pérdida de temperatura en los espacios interiores.

La importancia de las ventanas

Las aberturas representan uno de los principales puntos por donde se pierde calor. Para minimizar ese impacto, se recomienda utilizar doble vidriado hermético (DVH) con marcos de PVC o de aluminio con rotura de puente térmico.

Además, cerrar cortinas térmicas y persianas al caer el sol permite conservar el calor acumulado durante el día. Otra medida es revisar el sellado de puertas y ventanas para evitar filtraciones de aire frío.

Diseño y orientación de la vivienda

La orientación de la vivienda también influye en el comportamiento térmico. Los especialistas indican que los ambientes orientados hacia el norte reciben una mayor cantidad de luz solar y, por lo tanto, más calor natural.

En esa línea, aconsejan ubicar espacios de uso frecuente, como el living y la cocina, en las zonas más soleadas, mientras que baños y lavaderos pueden situarse en sectores más fríos. También destacan el uso de materiales de alta masa térmica, como hormigón, ladrillo o piedra, en áreas con incidencia directa del sol, ya que absorben calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche.

Respecto a los colores, recomiendan tonos claros en las paredes interiores para reflejar mejor la luz y colores oscuros en los exteriores para favorecer la absorción del calor.

Dónde se pierde más calor

Según la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima), el techo concentra el 40 % de las pérdidas de calor de una vivienda, mientras que las paredes representan el 30 %. Los pisos explican otro 10 % y requieren especial atención en hogares donde los niños juegan sobre el suelo.

Para mejorar la eficiencia térmica, entre los materiales aislantes recomendados se encuentran la lana de vidrio, el poliestireno expandido y el poliuretano.

De acuerdo con la entidad, una aislación eficiente permite reducir hasta un 35 % el consumo total de energía y lograr ahorros de hasta un 70 % en las facturas de electricidad y gas destinadas a la climatización del hogar.

Hábitos que ayudan a conservar la temperatura

Además de las mejoras constructivas, existen prácticas que favorecen un uso más eficiente de la energía. Entre ellas se recomienda concentrar el uso de calefactores en los ambientes de mayor permanencia, mantener cerradas las puertas interiores para evitar la dispersión del calor y ventilar la vivienda durante pocos minutos para renovar el aire sin enfriar en exceso los espacios.

Otra alternativa es incorporar plantas de interior, que contribuyen a regular la humedad y mejorar la calidad del aire.

La combinación de materiales adecuados, una correcta orientación de la vivienda y hábitos de uso eficientes permite afrontar la ola polar con mayor confort térmico y un menor consumo energético.

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