Impulsados por el cambio climático y un potente fenómeno de El Niño, los mares del mundo superaron los 21 ºC en junio, una cifra sin precedentes que activa las alarmas sobre el futuro del clima global y la vida marina.
Mientras el planeta bate récords de calor, una vasta región al sur de Groenlandia desafía la tendencia. Los científicos creen que esta anomalía es un síntoma del debilitamiento de una corriente oceánica vital para el clima global.
Mientras el planeta se calienta, una vasta región del Atlántico Norte se enfría. Científicos investigan si este fenómeno, ligado a la desaceleración de una corriente vital, es el preludio de un cambio climático sin precedentes en el viejo continente.
Una década de esfuerzos internacionales ha logrado que el 99% de las capturas comerciales provengan de poblaciones sostenibles. Sin embargo, el cambio climático y la pesca ilegal siguen siendo grandes desafíos para este gigante oceánico.
Un innovador estudio de la Universidad de Cambridge, basado en 40 años de datos, revela con observaciones directas cómo aguas cálidas se infiltran bajo las plataformas de hielo, acelerando un deshielo con consecuencias directas para el nivel del mar global.
Miles de personas participaron en una jornada única en el Ecoparque porteño para descubrir la riqueza del Mar Argentino y entender cómo nuestras acciones urbanas impactan directamente en uno de los ecosistemas más vitales del planeta.
Un nuevo estudio en la Antártida revela que el agua de los glaciares aporta un 90% menos de hierro útil de lo que se creía, desmontando la teoría de que el deshielo podría ayudar a capturar carbono.
Una nueva investigación desmantela la idea de que el hierro liberado por los glaciares antárticos fertiliza el océano para capturar CO2. La realidad es mucho más compleja y menos optimista.
Una investigación sobre rocas antiguas de hace 700 millones de años sugiere que los océanos eran extremadamente salados y gélidos, planteando nuevas preguntas sobre cómo la vida primitiva logró sobrevivir en condiciones tan hostiles.
Una investigación detecta una caída sin precedentes en la salinidad del Atlántico Norte, debilitando la 'cinta transportadora' oceánica que regula las temperaturas del planeta. Las consecuencias podrían ser drásticas y globales.