lunes, junio 22, 2026
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Anomalía en el Atlántico Norte: una extensa zona fría preocupa a la comunidad científica

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Mientras la temperatura de los océanos continúa en aumento a nivel global, una región del Atlántico Norte muestra un comportamiento opuesto que mantiene en alerta a los investigadores. Se trata de un área ubicada entre el este de Terranova y el sur de Groenlandia e Islandia, donde las aguas presentan temperaturas inusualmente bajas desde hace décadas.

Una «mancha fría» en medio del calentamiento global

Este fenómeno, conocido como cold blob o «mancha fría», constituye una excepción dentro de la tendencia general de calentamiento de los océanos. Los científicos comparan esta anomalía con una habitación fría dentro de una casa completamente calefaccionada.

Según las investigaciones, esta región se ha enfriado desde el siglo XIX, mientras que el resto del planeta registra un aumento de las temperaturas. Los expertos sostienen que parte del calor se encuentra almacenado en las profundidades oceánicas y no únicamente en la superficie.

El papel de las corrientes oceánicas

Un estudio reciente señala que esta anomalía no se explica por una mayor pérdida de calor hacia la atmósfera. Por el contrario, la principal hipótesis indica que las corrientes oceánicas están transportando menos calor hacia esa zona del Atlántico Norte.

En este proceso resulta fundamental la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema que transporta aguas cálidas desde los trópicos hacia el norte y contribuye a moderar las temperaturas de Europa occidental.

Sin embargo, el calentamiento global podría debilitar este mecanismo debido al incremento de agua dulce en el Atlántico Norte, una situación que alteraría la distribución del calor en la región.

Posibles consecuencias para Europa

Las investigaciones publicadas en Geophysical Research Letters analizaron los cambios en el transporte de calor y observaron que la pérdida de calor superficial no aumentó, lo que refuerza la idea de que el océano está llevando menos energía térmica hacia esta área.

Aunque los especialistas aclaran que la presencia de una «mancha fría» no constituye una prueba de un colapso inminente de la AMOC ni anticipa una nueva era glacial en Europa, consideran que podría estar produciéndose una transformación relevante en el sistema climático del Atlántico.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) estima que es probable que la AMOC se debilite durante este siglo, aunque no necesariamente experimente un colapso abrupto antes del año 2100.

Riesgos y desafíos para el monitoreo

La posibilidad de un debilitamiento significativo de la AMOC también genera preocupación en algunos países del norte europeo. En Islandia, por ejemplo, este escenario es considerado un riesgo importante para la seguridad nacional.

Entre las posibles consecuencias analizadas por el Consejo Nórdico en un informe de 2026 figuran inviernos más fríos, mayores desafíos para los sistemas de calefacción y cambios en actividades como la agricultura y la pesca.

Los científicos advierten que comprender la evolución de la AMOC requiere observaciones continuas y de largo plazo. No obstante, la reducción de infraestructuras de monitoreo dificulta la obtención de datos clave en un momento considerado fundamental para el estudio de estos procesos.

Ante este panorama, los especialistas destacan la importancia de avanzar en la reducción de emisiones y fortalecer las observaciones oceánicas para mejorar la preparación frente a los posibles escenarios futuros.

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