Un nuevo estudio de la Universidad de Columbia Británica revela que la estación más cálida se ha expandido hasta 30 días desde la década de 1960, alterando ecosistemas y desafiando nuestra forma de vida.
Datos satelitales confirman que la extensión del hielo marino invernal es la más baja en 48 años. Un fenómeno que no solo amenaza a osos polares, sino que desestabiliza el clima global.
Un nuevo estudio, que aísla los efectos de fenómenos naturales como El Niño, revela que la Tierra se calienta a 0,35 °C por década, una cifra que acorta drásticamente el tiempo para cumplir los objetivos climáticos.
La Organización Meteorológica Mundial confirma el retorno del fenómeno, que podría acelerar el calentamiento del planeta y desatar una nueva ola de eventos climáticos extremos en todo el mundo.
Un estudio del Instituto Español de Oceanografía confirma que el calentamiento global no se limita a la superficie marina, sino que penetra a más de 1.000 metros de profundidad, alterando un ecosistema vasto y desconocido con consecuencias a largo plazo.
El Servicio de Cambio Climático de la Unión Europea confirma que el año comenzó con una temperatura global significativamente por encima del promedio, marcada por fuertes contrastes entre hemisferios.
Frente al acelerado deshielo de glaciares en China, investigadores y autoridades han recurrido a una estrategia poco convencional: cubrir áreas de hielo con mantas gigantes de material geotextil reflectante. El objetivo es proteger los glaciares de la radiación solar y disminuir la velocidad a la que se derriten. Esta técnica se ha aplicado en glaciares como el Dagu, en la provincia de Sichuan, donde ensayos controlados mostraron que las secciones cubiertas experimentaron una reducción significativa del derretimiento en comparación con las superficies no protegidas.
Un nuevo informe revela que el icónico mar europeo registró temperaturas hasta 6.5°C por encima de lo normal y un promedio de 190 días de olas de calor, un síntoma alarmante del cambio climático que amenaza ecosistemas vitales.
Un nuevo estudio revela que solo el 10% de los vuelos en Europa, concentrados en noches de otoño e invierno, son responsables del 25% del calentamiento generado por las estelas de condensación. La solución podría estar en una mejor planificación.
El exceso de calor acumulado en los mares no es solo una cifra; es el motor de una nueva era de inestabilidad climática que amenaza la biodiversidad y la seguridad global.