Datos de organismos internacionales confirman que, junto a 2023 y 2024, vivimos el trienio más cálido jamás registrado, acercando peligrosamente al mundo al límite de 1,5 °C del Acuerdo de París.
Las proyecciones internacionales señalan que la temperatura global alcanzará valores sin precedentes en 2026, lo que ubicará al nuevo año entre los más calurosos registrados. Según las estimaciones difundidas, la temperatura media mundial se aproximará a 1,46 grados por encima de los niveles preindustriales, una cifra que se acerca al récord de 1,55 grados marcado en 2024. El rango previsto oscila entre 1,34 y 1,58 grados dentro de un escenario de calentamiento sostenido que viene intensificándose con el paso del tiempo.
El Ártico vivió el período más cálido desde que existen registros modernos, con temperaturas muy por encima del promedio reciente. Este fenómeno no se limitó a episodios aislados, sino que abarcó estaciones completas, consolidando una tendencia persistente que sitúa a la región polar como uno de los principales focos del cambio climático global.
El año 2025 se encamina a establecer un nuevo récord de temperatura a nivel mundial y ya se posiciona como el segundo más cálido desde que existen registros meteorológicos. Según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), entre enero y noviembre la temperatura media del aire en superficie estuvo 0,60 ºC por encima de la media registrada entre 1991 y 2020, lo que equivale a 1,48 ºC por encima de los niveles preindustriales (1850-1900). Estas anomalías son idénticas a las registradas en 2023, actualmente el segundo año más cálido documentado, y los pronósticos indican que 2025 podría incluso alcanzar un récord histórico. En caso de no superar esa marca, se ubicaría igualmente entre los tres años más cálidos, solo por detrás de 2024.
La advertencia de Greenpeace volvió a instalar el debate sobre la protección de los ecosistemas andinos y sobre la seguridad hídrica del país. La intervención realizada frente al Obelisco reunió a decenas de personas sorprendidas por una torre hecha de grandes bloques de hielo que imitaba un juego de piezas inestables y que llevaba en lo alto el mensaje “Están jugando con el agua de todos. La Ley de Glaciares no se toca”. A través de esta acción, la organización buscó alertar sobre las consecuencias ambientales que tendría flexibilizar una norma considerada estratégica para la protección del agua dulce en la Argentina.
La extensión del hielo marino en la Antártida volvió a ubicarse muy por debajo de los niveles históricos y consolidó un escenario de retroceso sin precedentes en el extremo sur del planeta. La superficie congelada quedó cerca de 900.000 kilómetros cuadrados por debajo del promedio registrado entre 1981 y 2010, una señal que refleja cambios acelerados en la dinámica del océano Austral y que se suma a los mínimos extraordinarios observados en los últimos años.
Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaron en 2024 el mayor aumento desde que comenzaron los registros en 1957. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que esta aceleración marca un punto de inflexión en la tendencia del calentamiento global y advierte sobre un futuro dominado por fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes. El nuevo informe muestra un panorama ambiental alarmante: el planeta continúa acumulando gases de efecto invernadero a un ritmo sin precedentes, impulsado por las emisiones humanas, los incendios forestales y el debilitamiento de los ecosistemas naturales que antes funcionaban como amortiguadores del carbono.
El Observatorio Copernicus, el programa europeo para el cambio climático, declaró oficialmente que 2024 ha sido el año más caluroso jamás registrado. Por primera...
El Instituto de Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK) lanzó una advertencia contundente: las consecuencias del calentamiento global podrían...