El ejemplar, liberado en 2017 como parte de un ambicioso programa de conservación, fue encontrado sin vida en Cantabria, víctima de una práctica ilegal que amenaza la biodiversidad y pone en jaque años de esfuerzo científico.
Una carta en la prestigiosa revista científica expone cómo las regiones de Madrid y Andalucía utilizan estudios sin rigor para autorizar la caza de jilgueros, pardillos y verderones, una práctica prohibida a nivel europeo.
El último censo nacional revela una alarmante disminución en la población invernante de esta emblemática especie, encendiendo las alarmas sobre el impacto de la enfermedad en las grandes rutas migratorias de Europa.
El primer nido del águila viuda en Argentina fue divisado en un área protegida de Misiones, según informó el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio).
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