En una acción coordinada que demuestra la creciente sinergia entre las fuerzas de protección ambiental, se logró desarticular varios campamentos de cazadores furtivos en el interior del Parque Provincial Urugua-í. El operativo, fruto de intensas horas de patrullaje y seguimiento en el denso monte misionero, representa una victoria significativa para la conservación de uno de los ecosistemas más ricos y amenazados de la región.
Una alianza estratégica por la biodiversidad
El éxito de la misión se basó en el trabajo conjunto de los Guardaparques del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones y los efectivos especializados de la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales de la Policía de Misiones. Esta colaboración no es casual, sino parte de una estrategia integral para combatir los delitos ambientales que ejercen una presión constante sobre la fauna y flora nativa.
La combinación del conocimiento del terreno de los guardaparques con la capacidad operativa de la fuerza policial permite realizar intervenciones más efectivas y seguras en áreas de difícil acceso.
El Parque Provincial Urugua-í, con sus casi 84.000 hectáreas, es una pieza fundamental del Corredor Verde Misionero y un refugio vital para especies emblemáticas como el yaguareté, el tapir y el águila harpía. La presencia de campamentos de caza furtiva no solo implica la matanza ilegal de animales, sino que también desestabiliza las cadenas tróficas y genera un profundo impacto en el equilibrio del ecosistema.
Los cazadores no solo buscan presas para consumo o tráfico, sino que su sola presencia introduce disturbios, basura y riesgo de incendios en un ambiente prístino.
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