martes, octubre 13, 2026
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El hielo marino de la Antártida registró en 2026 uno de los tres máximos invernales más bajos desde 1978

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La extensión del hielo marino que rodea a la Antártida alcanzó un máximo anual de 17,59 millones de kilómetros cuadrados, una de las superficies más bajas registradas para esta etapa del año desde el inicio de las mediciones satelitales, a fines de 1978. El dato fue difundido por la NASA y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC).

Un máximo invernal entre los más bajos de la serie

Aunque durante el invierno austral el hielo marino se expande y cubre una mayor superficie del océano, el máximo registrado en 2026 quedó entre los tres más bajos de la serie histórica, que abarca casi cinco décadas de observaciones.

Para medir su extensión, los científicos contabilizan las áreas oceánicas que presentan una concentración de hielo de al menos el 15 %. Este indicador permite comparar los cambios entre temporadas, aunque no determina el espesor ni el volumen total de la capa helada.

El mínimo histórico de la serie, tanto para el máximo invernal como para la extensión mínima de verano, se registró en 2023. Sin embargo, los especialistas evitan atribuir los resultados de un año específico a una única causa y analizan la evolución de los registros para identificar tendencias de largo plazo.

Cómo cambió la extensión del hielo antártico

Entre 1979 y 2014, la extensión del hielo marino antártico mostró un aumento promedio cercano al 1 % por década, aunque con variaciones importantes entre temporadas. Durante 2012, 2013 y 2014, incluso se registraron tres máximos invernales consecutivos.

No obstante, la tendencia cambió a partir de 2015 y, desde 2016, la superficie helada experimentó una reducción marcada, con recuperaciones parciales en algunos años.

Este comportamiento contrasta con el del Ártico, donde el hielo marino mostró una disminución sostenida durante décadas. Las diferencias geográficas entre ambos polos ayudan a explicar parte de esta dinámica.

Mientras que el Ártico está formado principalmente por un océano rodeado de continentes, la Antártida es una masa continental rodeada por el océano Austral. Esta configuración permite que el hielo avance sobre una extensa superficie marina durante el invierno y retroceda rápidamente cuando aumentan las temperaturas en verano.

Cómo se mide el hielo desde el espacio

El seguimiento de la superficie helada se realiza mediante sensores instalados en satélites, que detectan la energía de microondas emitida naturalmente por la superficie terrestre. Como el hielo y el agua abierta presentan señales diferentes, los instrumentos permiten distinguir ambas superficies y estimar la extensión de la cobertura helada.

Además, esta tecnología permite realizar observaciones incluso cuando hay nubes o durante la oscuridad del invierno antártico, condiciones que dificultan el uso de otros métodos de medición.

El registro satelital comenzó a fines de 1978 con la misión Nimbus-7 de la NASA y continuó con instrumentos de distintas misiones estadounidenses y japonesas. La continuidad de estas observaciones permite comparar los datos de cada temporada y diferenciar las variaciones anuales de los posibles cambios sostenidos.

Por eso, los científicos continúan analizando los máximos invernales y los mínimos estivales para determinar cómo evoluciona el hielo marino antártico y si la reducción observada desde 2016 se mantiene en los próximos años.

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