Mientras el hemisferio norte sufre olas de calor sin precedentes, la base científica Concordia marca un hito de frío extremo. ¿Qué significa esta aparente contradicción para el cambio climático?
Un registro histórico de temperatura en pleno invierno antártico no solo rompe récords, sino que transforma el paisaje con lluvias sobre glaciares y revela la fragilidad del continente blanco ante el cambio climático.
Un innovador estudio de la Universidad de Cambridge, basado en 40 años de datos, revela con observaciones directas cómo aguas cálidas se infiltran bajo las plataformas de hielo, acelerando un deshielo con consecuencias directas para el nivel del mar global.
Imágenes satelitales muestran una explosión de vida microscópica que tiñe el continente blanco. Aunque es un fenómeno natural, los científicos advierten que los cambios en su composición son un termómetro de la salud del planeta.
Un nuevo estudio en la Antártida revela que el agua de los glaciares aporta un 90% menos de hierro útil de lo que se creía, desmontando la teoría de que el deshielo podría ayudar a capturar carbono.
Una nueva investigación desmantela la idea de que el hierro liberado por los glaciares antárticos fertiliza el océano para capturar CO2. La realidad es mucho más compleja y menos optimista.
Un equipo del CONICET estudia los efectos de la radiación solar extrema en el continente blanco para crear refugios más saludables y eficientes, fortaleciendo la soberanía y la vanguardia científica del país.
Un estudio liderado por científicos españoles revela que las floraciones de microalgas que tiñen el continente blanco no solo son un espectáculo visual, sino un factor clave en la intensificación del derretimiento.
Cada 20 de enero se celebra su día, pero más allá de su carisma, los pingüinos son bioindicadores cruciales. Analizamos las amenazas que enfrentan, desde el cambio climático hasta la sobrepesca, y por qué su supervivencia está ligada a la salud de todo el planeta.
Considerados los centinelas del continente blanco, estas aves icónicas están adelantando su temporada de reproducción hasta en dos semanas, una señal inequívoca de los profundos cambios que sufre el ecosistema polar.