La Asociación Civil Orembaé ha presentado una acción ante la Justicia Federal de Posadas para detener de forma inmediata las obras de relleno en la Isla del Medio, un proyecto que, según denuncian, avanza sin los estudios ambientales requeridos y con materiales que podrían poner en riesgo la salud del río.
Una medida cautelar para proteger el ecosistema
La demanda, dirigida contra la Entidad Binacional Yacyretá y la Asociación de Protectores de la Isla del Medio, solicita una medida cautelar de no innovar, con el objetivo de paralizar cualquier movimiento de suelos, relleno o disposición de materiales hasta que se cumplan los procedimientos que exige la legislación ambiental. La organización sostiene que un proyecto de esta magnitud no puede avanzar sin un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) debidamente aprobado por los organismos de control provinciales y nacionales.
Este tipo de evaluación es fundamental para prever, mitigar y compensar los posibles daños que una intervención humana puede causar en un ecosistema natural. Según el planteo judicial, las obras se habrían iniciado sin este requisito indispensable, omitiendo además un pilar de la gobernanza ambiental moderna: la participación ciudadana. La comunidad no habría sido convocada para discutir un proyecto que podría alterar de forma significativa un bien común como es el río.

La sombra de los neumáticos: ¿un relleno tóxico?
Las fotografías aéreas sugieren que parte de la estructura del relleno podría estar conformada por neumáticos fuera de uso, un material cuyo impacto en ambientes acuáticos genera una fuerte alarma en la comunidad científica, puesto que lejos de ser un relleno inerte, los neumáticos pueden convertirse en una fuente crónica de contaminación.
Con el tiempo y la acción del agua, estos materiales se degradan y liberan una peligrosa mezcla de microplásticos y compuestos químicos. Estas sustancias tóxicas pueden incorporarse a los sedimentos del lecho fluvial y, desde allí, ingresar en la cadena alimentaria, afectando desde microorganismos hasta peces y aves acuáticas. La calidad del agua, vital para la fauna y las comunidades ribereñas, quedaría seriamente comprometida.
El impacto de alterar un gigante fluvial
Más allá de la posible contaminación química, las obras de relleno en islas y humedales fluviales tienen consecuencias directas sobre la dinámica del río. La alteración del perfil natural de la isla puede modificar las corrientes, acelerar procesos de erosión en otras áreas y cambiar los patrones de sedimentación. Esto afecta directamente a los hábitats que muchas especies, como peces y aves, utilizan para reproducción, refugio y alimentación.
Además, la vegetación nativa, que cumple un rol clave en la estabilización de las costas y como filtro natural, es reemplazada por material artificial, empobreciendo la biodiversidad local. En un sistema tan complejo y valioso como el del Paraná, cada intervención debe ser analizada con máximo rigor para no desencadenar efectos en cascada que degraden el ecosistema de forma irreversible.
Un conflicto con implicancias regionales
Al tratarse de un tramo del Río Paraná, un sistema hídrico compartido entre Argentina y Paraguay, cualquier modificación sustancial podría tener implicancias transfronterizas. La salud del río es una responsabilidad compartida, y proyectos de esta naturaleza exigen transparencia y cooperación.
Mientras la Justicia Federal analiza el reclamo, el debate pone de relieve la tensión entre el desarrollo de infraestructuras y la conservación de ecosistemas estratégicos. La decisión que se tome no solo definirá el futuro de la Isla del Medio, sino que sentará un precedente sobre cómo Misiones y la región se comprometen a proteger uno de los patrimonios naturales más importantes de Sudamérica.
Tal vez te interese leer: https://valorambiental.com.ar/mar-en-la-ciudad-fundaciion-vida-silvestre/





