martes, julio 21, 2026
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Argentina perdió más de 550 mil hectáreas de bosque nativo en tres años y se aleja de las metas ambientales para 2030

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Argentina perdió más de 550.000 hectáreas de bosque nativo entre 2022 y 2024, según el Informe Ambiental 2026 elaborado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). El documento advierte que el país atraviesa un escenario de deterioro ambiental caracterizado por la deforestación, la degradación de los ecosistemas, las sequías prolongadas, el debilitamiento de las áreas protegidas y una matriz energética que continúa dependiendo mayoritariamente de los combustibles fósiles.

De acuerdo con el informe, este contexto compromete el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por Argentina en materia ambiental, tanto en el Acuerdo de París como en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. En consecuencia, el país se encuentra cada vez más lejos de alcanzar las metas previstas para 2030 en materia de conservación, reducción de emisiones y restauración de ecosistemas.

Deforestación y debilitamiento de la protección ambiental

El relevamiento señala que durante 2022 se perdieron 211.974 hectáreas de bosque nativo, mientras que en 2023 la superficie afectada fue de 173.816 hectáreas y en 2024 alcanzó las 165.061 hectáreas. En total, la deforestación superó las 550.000 hectáreas en apenas tres años. Además, los incendios forestales representaron el 13% de esa pérdida.

El informe también advierte sobre un retroceso en las políticas públicas destinadas a la protección ambiental. Entre los principales indicadores menciona el debilitamiento de organismos estatales vinculados a la gestión ambiental y una reducción del 32,3% en el presupuesto destinado a la Administración de Parques Nacionales en comparación con 2023.

Biodiversidad y áreas protegidas

FARN sostiene que Argentina tampoco avanzó en los compromisos asumidos para la conservación de la biodiversidad. El país debía presentar durante 2026 su Reporte Nacional de Biodiversidad, aunque el plazo establecido no fue cumplido.

Actualmente, solo el 13% del territorio terrestre y el 7% del espacio marítimo cuentan con algún tipo de protección, cifras que permanecen por debajo del objetivo internacional de conservar el 30% de ambas superficies antes de finalizar la década.

Emisiones y dependencia de combustibles fósiles

El informe señala que durante 2022 Argentina emitió 401 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e). El sector energético concentró aproximadamente la mitad de esas emisiones, consolidándose como la principal fuente de gases de efecto invernadero del país.

Al mismo tiempo, más del 80% de la matriz energética nacional continúa sustentándose en gas natural y petróleo, una dependencia que dificulta la reducción de emisiones y la transición hacia fuentes de energía de menor impacto ambiental.

Consecuencias ambientales y sociales

El documento remarca que el deterioro ambiental trasciende la pérdida de biodiversidad y genera impactos directos sobre distintos sectores de la población. Las comunidades rurales y los pueblos originarios se encuentran entre los más afectados por los desmontes, los incendios y la degradación de las fuentes de agua.

En paralelo, la producción agropecuaria continúa enfrentando las consecuencias de la histórica sequía registrada en 2023. Según el informe, durante 2026 cerca del 30% del territorio nacional permanece bajo condiciones de sequía, con efectos sobre la actividad económica y la disponibilidad de recursos hídricos.

Asimismo, FARN advierte que los sectores socialmente más vulnerables cuentan con menos herramientas para adaptarse a estos cambios, lo que profundiza las desigualdades frente a los impactos del cambio climático y la degradación ambiental.

La importancia de conservar los bosques nativos

El informe destaca que los bosques cumplen un papel esencial en la regulación del clima, la conservación de la biodiversidad, la protección de los suelos y de los ciclos hídricos, además de constituir una fuente de sustento para numerosas comunidades rurales y pueblos originarios.

Su pérdida favorece la erosión del suelo, disminuye la capacidad productiva de los ecosistemas y aumenta el riesgo de incendios forestales, además de reducir la capacidad de captura de carbono.

Argentina perdió más de 550 mil hectáreas de bosque nativo
Argentina perdió más de 550 mil hectáreas de bosque nativo

Las medidas propuestas

Frente a este escenario, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales considera necesario fortalecer los controles sobre los desmontes ilegales, garantizar el financiamiento previsto por la Ley de Bosques, mejorar las políticas de prevención y combate de incendios forestales, recuperar las capacidades de los organismos estatales responsables del control ambiental y promover una mayor participación de las comunidades en las decisiones vinculadas al ordenamiento territorial.

El Informe Ambiental 2026 concluye que Argentina mantiene una brecha significativa respecto de los objetivos ambientales fijados para 2030. La continuidad de la deforestación, la elevada dependencia de combustibles fósiles y el incumplimiento de compromisos internacionales configuran un escenario que, de no modificarse, incrementará los costos ambientales, económicos y sociales en los próximos años.

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