La crecida extraordinaria del río Paraná afecta a distintas localidades de Misiones, con puentes interrumpidos, instalaciones costeras anegadas y restricciones en las conexiones fluviales con Paraguay. Además, la situación comenzó a generar dificultades en el abastecimiento de combustibles y en la actividad productiva, especialmente en el sector forestoindustrial.
El avance del agua se hizo visible en los puertos de Eldorado y Montecarlo, así como en clubes de pesca, arroyos y espacios recreativos. Entre las principales complicaciones se encuentra el corte total de la circulación sobre la Ruta Nacional 12, a la altura del puente curvo conocido como Puente Banana, debido a la crecida del arroyo Piray Guazú.
El escenario también afecta a otras zonas de la provincia y se extiende a Corrientes, Paraguay y el sur de Brasil, donde las lluvias intensas provocaron inundaciones y dificultades en las conexiones entre localidades. En este contexto, las precipitaciones acumuladas en la cuenca del Paraná y las perspectivas vinculadas al fenómeno de El Niño mantienen la atención sobre la evolución de los niveles de los ríos.
El corte de la Ruta 12 complica la circulación en el norte misionero
Uno de los principales problemas se registra sobre la Ruta Nacional 12, donde la crecida del arroyo Piray Guazú obligó a interrumpir totalmente el tránsito en el puente curvo, conocido como Puente Banana. La medida afecta los desplazamientos habituales entre Eldorado y Puerto Piray, especialmente los de quienes utilizan esa conexión para trasladarse a sus lugares de trabajo.
Asimismo, el corte de los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú afecta la comunicación entre Montecarlo, Caraguatay y Puerto Piray. La restricción alcanza a vehículos particulares, peatones y unidades de emergencia, lo que incrementa las dificultades para circular por ese sector de la provincia.
A las interrupciones viales se suman las consecuencias para la actividad productiva. Los cortes de rutas complican el traslado de materias primas y la salida de la producción, con un impacto particular en el sector maderero, debido a que la emergencia afecta una zona central para la forestoindustria misionera.
Montecarlo, con instalaciones costeras bajo el agua y faltantes de combustible
En Montecarlo, uno de los espacios más afectados es el Club de Pesca, donde el avance del Paraná obligó a retirar equipamiento y despejar los sectores más expuestos. La comisión directiva y los socios desalojaron quinchos, parrillas y el restaurante, mientras que las instalaciones quedaron inhabilitadas para la bajada de embarcaciones.
Además, la fuerza del agua aflojó y arrastró postes de luz ubicados en la costa, lo que sumó daños materiales a las complicaciones que atraviesa la institución.
Según explicó un integrante de la comisión directiva, cerca del 95% del predio ya había sido desalojado, mientras continuaban las tareas para retirar los elementos que todavía podían trasladarse. En paralelo, se coordinaron medidas de vigilancia con fuerzas de seguridad para prevenir incidentes en las instalaciones afectadas por la inundación.
Por otra parte, la crecida comenzó a generar inconvenientes en el abastecimiento de combustibles. Durante la jornada del miércoles se registraron largas filas de vehículos en estaciones de servicio de Montecarlo y faltantes de algunos productos. En una estación de YPF, por ejemplo, se agotó la nafta súper y se resolvió reservar el combustible disponible para priorizar el suministro, en medio de la incertidumbre sobre la reposición.
Eldorado monitorea el avance del Paraná
En Eldorado, el agua alcanzó sectores de los embarcaderos del puerto y cubrió parte de la infraestructura costera. La crecida llegó hasta las inmediaciones del resguardo fiscal y de la Prefectura Naval Argentina, mientras que las rampas de acceso y otros espacios vinculados con la actividad fluvial quedaron inhabilitados.
Ante esta situación, continúa el monitoreo de la zona para seguir la evolución del nivel del río y evaluar sus posibles consecuencias sobre las instalaciones y las actividades que se desarrollan en el lugar.
En tanto, la represa de Itaipú advirtió que el nivel del Paraná podría alcanzar los 121 metros como consecuencia de las intensas lluvias registradas en la región. Las precipitaciones y la evolución de los caudales de los cursos de agua que alimentan al río son factores determinantes para evaluar la magnitud de la crecida.
La emergencia también afecta a otros puntos de Misiones
Las complicaciones se replican en distintas localidades costeras de la provincia, donde las crecidas de ríos y arroyos se intensificaron durante el miércoles. El panorama continúa en evolución, mientras se mantiene la atención sobre los pronósticos de nuevas lluvias en las cuencas de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay, además de los arroyos de la región.
En El Alcázar, el avance del agua sobre el arroyo Paranay Guazú dejó en evidencia la magnitud de la crecida. Asimismo, los Saltos del Tabay registraron un caudal extraordinario, en un contexto que mantiene bajo observación a distintos espacios naturales y recreativos.
En Posadas, aunque la situación no reviste la misma gravedad que en otras localidades, los efectos también se hicieron visibles en el arroyo El Zaimán, cuyo nivel mostró una imagen inusual durante la jornada del miércoles.
Las crecidas obligan a suspender conexiones fronterizas
Las dificultades también alcanzaron al transporte fluvial en la frontera con Paraguay. La crecida del Paraná y las condiciones climáticas adversas dejaron temporalmente fuera de servicio 14 puestos de control migratorio, siete de ellos en el departamento paraguayo de Itapúa, frente a Misiones.
La suspensión de los servicios de balsas y lanchas afecta las conexiones entre Argentina, Paraguay y Brasil. Las restricciones se mantienen hasta nuevo aviso, a la espera de que las condiciones permitan restablecer la circulación fluvial.
Por su parte, Corrientes también permanece atenta a la evolución del Paraná, ante las inundaciones y el riesgo que representan para las localidades ribereñas. En el sur de Brasil, las lluvias provocaron desbordes de cursos de agua en sectores del estado de Paraná.
En la localidad brasileña de Jataizinho, la crecida de los ríos Tibagi y Jataizinho afectó alrededor de 20 propiedades rurales. Según los datos difundidos, el nivel del Tibagi aumentó dos metros respecto de su altura habitual, mientras que el Jataizinho subió 1,5 metros. Frente a esta situación, las autoridades desplegaron equipos de asistencia y rescate y continuaron el seguimiento de las condiciones meteorológicas.
La evolución de los ríos mantiene en alerta a la región
Las consecuencias de la crecida muestran el alcance de la emergencia sobre las comunidades que dependen de las conexiones viales y fluviales, así como sobre las actividades productivas y los servicios cotidianos. En Misiones, los cortes de rutas y puentes, las instalaciones costeras inundadas y las dificultades para abastecer de combustible a algunas localidades constituyen los principales efectos registrados.
A su vez, las restricciones en los pasos fronterizos y las inundaciones en sectores de Paraguay, Corrientes y Brasil reflejan la dimensión regional del fenómeno.
Mientras persistan las lluvias y el avance del agua, la evolución de los niveles de los ríos será determinante para establecer cuándo podrán normalizarse los servicios y la circulación. Por el momento, las restricciones y las medidas preventivas continúan condicionando la actividad en las zonas afectadas.
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