miércoles, octubre 14, 2026
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Japón desarrolla redes rojas para reducir el uso de pesticidas en la agricultura

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Una tecnología desarrollada y estudiada en Japón busca reducir los daños provocados por determinadas plagas agrícolas y disminuir la necesidad de aplicar pesticidas. Se trata de redes rojas que aprovechan la respuesta visual de algunos insectos frente a la luz para dificultar que identifiquen las plantas como lugares adecuados para alimentarse y establecerse.

A diferencia de las mallas tradicionales, que actúan principalmente como barreras físicas, esta tecnología también interviene en la percepción visual de las plagas. Los ensayos realizados en cultivos específicos mostraron resultados prometedores, aunque su eficacia depende de la especie de insecto, el tipo de producción y las condiciones de aplicación.

Cómo actúan las mallas sobre las plagas

El funcionamiento de estas redes se relaciona con la forma en que los insectos perciben los colores y los contrastes del entorno. Determinadas longitudes de onda pueden alterar su comportamiento y dificultar el reconocimiento visual de las plantas hospedadoras.

Entre los organismos estudiados se encuentran los trips, insectos pequeños que dañan los tejidos vegetales y pueden transmitir virus a las plantas. En cultivos como el cebollín japonés, las investigaciones registraron una reducción de los daños asociados con estas plagas.

Además, el diseño de las mallas puede permitir el uso de aberturas mayores que las de algunas redes convencionales. Esto favorece la circulación del aire y el ingreso de luz, dos condiciones importantes para el desarrollo de los cultivos.

Sin embargo, las redes rojas no eliminan todas las plagas ni sustituyen por completo otros métodos de protección. Por eso, su aplicación debe adaptarse a las características de cada cultivo y a los organismos que se busca controlar.

Menos pesticidas y menor impacto ambiental

Uno de los principales beneficios potenciales de esta tecnología es la posibilidad de reducir el uso de pesticidas cuando las mallas permiten controlar eficazmente determinadas poblaciones de insectos. Una menor aplicación de estos productos puede contribuir a disminuir la contaminación del suelo y del agua, así como la exposición de organismos que no son el objetivo del tratamiento.

Asimismo, las redes pueden incorporarse al manejo integrado de plagas, un enfoque que combina distintas herramientas para evitar la dependencia exclusiva de los insecticidas. Esta estrategia cobra relevancia frente al desarrollo de resistencias en poblaciones de insectos expuestas reiteradamente a los mismos compuestos químicos.

No obstante, también es necesario evaluar los posibles efectos de las mallas sobre otros organismos. Según su diseño y forma de utilización, las barreras físicas pueden limitar el acceso de polinizadores y otros insectos beneficiosos para los cultivos.

Una alternativa que requiere más estudios

La incorporación de redes de colores abre una posibilidad para combinar investigación científica y producción agrícola con menor dependencia de productos químicos. Su aplicación podría mejorar la protección de determinados cultivos y contribuir a un manejo más eficiente de las plagas.

De todos modos, los resultados obtenidos hasta el momento no permiten considerar esta tecnología una solución universal. La ampliación de los ensayos a otros cultivos y regiones será necesaria para determinar en qué condiciones ofrece mejores resultados y cómo puede combinarse con otras prácticas agrícolas.

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