La crecida de los ríos y las inundaciones que afectan a Misiones ponen en evidencia los efectos del fenómeno de El Niño en la región. Sin embargo, sus consecuencias no se manifiestan de la misma manera en todos los territorios. Mientras algunas zonas registran lluvias intensas y desbordes, otras enfrentan sequías e incendios.
Así lo explicó Nicole Julien, técnica en emergencia climática, integrante de la Organización Mundial de Conservación (WWF) y referente posadeña radicada en España. En diálogo con Arriba Misiones, señaló que, si bien El Niño es un fenómeno natural, el calentamiento global puede agravar sus consecuencias y aumentar la intensidad de los eventos extremos.
Además, advirtió sobre la necesidad de adaptar las ciudades a las nuevas condiciones climáticas, mediante medidas de prevención, más espacios verdes y una planificación urbana que permita reducir los riesgos.
El Niño provoca efectos diferentes según la región
Julien explicó que El Niño se origina por un aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico, que altera las condiciones climáticas en distintas partes del mundo. En América Latina, sus efectos pueden expresarse mediante inundaciones o períodos de sequía, según las características de cada zona.
En Misiones, el fenómeno se manifiesta actualmente a través de las crecidas de los ríos y las inundaciones. En cambio, en otras regiones, como la Amazonia y sectores de Centroamérica, puede favorecer condiciones de sequía e incendios.
De esta manera, la especialista remarcó que los efectos pueden presentarse simultáneamente en distintos territorios, aunque con consecuencias diferentes para cada población.
Por otra parte, Julien señaló que las temperaturas atípicas registradas en España durante octubre también reflejan las alteraciones que se observan en las condiciones climáticas. Desde Madrid, donde las máximas rondaban los 28 grados durante las tardes, advirtió sobre el riesgo de acostumbrarse a temperaturas que no son habituales para esa época del año.
Cómo se combinan El Niño y el cambio climático
La especialista distinguió entre El Niño y el cambio climático, ya que se trata de procesos diferentes. Mientras el primero es un fenómeno natural que forma parte de la variabilidad climática, el segundo está asociado al calentamiento global provocado principalmente por las actividades humanas.
Sin embargo, ambos factores pueden interactuar y agravar las consecuencias de los eventos extremos. Según explicó Julien, el aumento de la temperatura del planeta puede intensificar los efectos de las inundaciones y otros fenómenos asociados a El Niño.
En ese sentido, señaló que un episodio de lluvias o una crecida puede alcanzar una magnitud mayor en un planeta más caliente que en condiciones climáticas anteriores.
Respecto de la evolución del fenómeno, la integrante de WWF indicó que las observaciones satelitales permiten anticipar su comportamiento con meses de antelación. Asimismo, sostuvo que las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial señalaban que el período de mayor intensidad se esperaba para diciembre, con una extensión hasta febrero.
Las ciudades necesitan más espacios verdes y planificación
Otro de los puntos abordados por Julien fue el impacto de las islas de calor en las ciudades, un fenómeno que también afecta a Posadas y a otras grandes urbes.
La especialista explicó que los materiales utilizados en las construcciones absorben calor durante el día y lo liberan por la noche. Este proceso dificulta el descenso de las temperaturas y contribuye a mantener ambientes urbanos más cálidos.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de avanzar en la renaturalización de las ciudades, mediante la incorporación de vegetación y el desarrollo de alternativas como los techos y las cubiertas verdes.
Estas medidas forman parte de las estrategias que pueden contribuir a reducir el efecto de las islas de calor y mejorar la adaptación de los espacios urbanos frente al aumento de las temperaturas.
Prevención y adaptación frente a los eventos extremos
Finalmente, Julien destacó que la respuesta al cambio climático requiere trabajar en dos líneas complementarias. Por un lado, la mitigación, orientada a reducir las emisiones que contribuyen al calentamiento global. Por otro, la adaptación, que busca preparar a las ciudades y a las comunidades para afrontar las nuevas condiciones climáticas.
En este último aspecto, remarcó la importancia de anticiparse a los riesgos mediante acciones que permitan reducir las consecuencias de las inundaciones y las altas temperaturas.
La especialista sostuvo que, ante un escenario en el que se prevén temperaturas más elevadas y eventos extremos, resulta necesario definir medidas preventivas antes de que ocurran los desastres. En ese sentido, la planificación urbana y la adaptación de las comunidades adquieren un papel central para disminuir los riesgos y afrontar los efectos del cambio climático.
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