martes, febrero 3, 2026
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Alerta en la Amazonía: Emisiones de Brasil alcanzan su pico más alto en 20 años por deforestación

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Las alarmas ambientales vuelven a sonar en Brasil. En 2021, el gigante sudamericano registró su mayor nivel de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en casi dos décadas, una cifra impulsada principalmente por un alarmante aumento de la deforestación en la Amazonía. Según un riguroso informe del Observatorio del Clima, el país liberó a la atmósfera 2.420 millones de toneladas brutas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), marcando un preocupante retroceso en la lucha contra la crisis climática.

Las cifras de un retroceso histórico

En ese sentido, el aumento del 12,2% en comparación con 2020 no es una fluctuación menor. Representa el mayor volumen de emisiones desde 2003 y, de acuerdo con el Sistema de Estimación de Emisiones y Remociones de Gases de Efecto Invernadero (SEEG), se trata del tercer mayor incremento anual en la historia de las mediciones en Brasil. Este salto negativo solo fue superado por los registrados en 1995 y 1992, lo que sitúa al país en una encrucijada crítica.

Cabe señalar que el informe desglosa la responsabilidad de cada sector, y los resultados son reveladores. El área de «cambios en el uso de la tierra», que esencialmente refleja la deforestación y la alteración de ecosistemas, fue responsable de casi la mitad del total de las emisiones, con un 49% del volumen total. Las emisiones de este sector por sí solas crecieron un 18,5% en un solo año, una cifra directamente vinculada a la pérdida de cobertura forestal en la Amazonía.

Alerta en la Amazonía: Emisiones de Brasil alcanzan su pico más alto en 20 años por deforestación
CAlerta en la Amazonía: Emisiones de Brasil alcanzan su pico más alto en 20 años por deforestación

La deforestación como motor de la crisis

De esta manera, los datos oficiales ya habían advertido que la deforestación en la Amazonía brasileña aumentó casi un 60% durante los cuatro años del gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022) en comparación con el cuatrienio anterior. Es así que, el informe del Observatorio del Clima pone en números el gran impacto climático de esa política, demostrando cómo la destrucción de la selva se traduce directamente en un aumento de las emisiones que calientan el planeta.

La situación se agrava al analizar la relación entre economía y medio ambiente. Mientras la economía brasileña creció un 4,6% en 2021, recuperándose de la caída por la pandemia, las emisiones se dispararon a un ritmo casi tres veces mayor. «El aumento de las emisiones en 2021 es un retrato del abandono de las políticas ambientales en el país», afirmó Tasso Azevedo, coordinador general del SEEG. «Brasil logró crecer en el pasado emitiendo menos», recordó, aludiendo a períodos en los que el combate a la deforestación era una política de Estado.

Otros sectores bajo la lupa

Si bien la deforestación fue la principal causa, es importante señalar que otros sectores también contribuyeron negativamente. El sector energético, segundo mayor emisor con un 18% del total, experimentó un aumento del 12,2%. Este incremento se debió en gran medida a la peor crisis hídrica en 91 años, que obligó a reducir la generación hidroeléctrica y a depender más de las termoeléctricas, mucho más contaminantes. Por su parte, la agropecuaria, que representa el 25% de las emisiones nacionales, tuvo un aumento más moderado del 3%.

El panorama que dibuja el informe es el de un país cuyas emisiones se han desacoplado de su crecimiento económico, pero en la dirección incorrecta. Este retroceso no solo compromete las metas climáticas de Brasil, sino que también envía una señal de alerta a toda la región y al mundo, subrayando la urgencia de retomar políticas de protección ambiental efectivas para el pulmón más grande del planeta.

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