América Latina permanece en estado de alerta ante la llegada de un «Super El Niño», un fenómeno climático que especialistas consideran el más intenso de las últimas décadas y que podría generar un fuerte impacto sobre la infraestructura, la producción agropecuaria y las comunidades de distintos países de la región.
Las advertencias emitidas por la Organización Meteorológica Mundial y organismos climáticos nacionales señalan que las anomalías en la temperatura del océano Pacífico anticipan un escenario de fenómenos meteorológicos extremos durante los próximos meses.
Las proyecciones indican que la costa del Pacífico central y sur podría enfrentar lluvias intensas e inundaciones, mientras que el norte de Sudamérica y América Central tendrían condiciones de sequía severa, con consecuencias para el abastecimiento de agua y la actividad agrícola.
Según un informe de CNN en Español, países como Colombia, Perú, Ecuador y Chile ya comenzaron a poner en marcha planes de emergencia para reducir el impacto del fenómeno y fortalecer la capacidad de respuesta ante posibles contingencias.
En México, la situación también genera preocupación. De acuerdo con Infobae, varias regiones del centro y norte del país registran una ola de calor excepcional, con temperaturas que superan los valores habituales para esta época del año.
En Perú, el aumento de la temperatura del mar ya afecta al sector pesquero. Las autoridades reportaron el desplazamiento de especies clave para la actividad económica, mientras que el Gobierno dispuso fondos de emergencia para atender las consecuencias del fenómeno.
Por su parte, Colombia activó un plan conjunto entre los ministerios de Ambiente y Agricultura para enfrentar la escasez de agua en zonas rurales, con el objetivo de proteger la producción agropecuaria y mitigar los efectos sobre las comunidades más expuestas.
Los especialistas atribuyen la intensidad del fenómeno a la combinación del ciclo natural de El Niño con el calentamiento global, un escenario que favorece temperaturas récord en la región ecuatorial del océano Pacífico y potencia la ocurrencia de eventos climáticos extremos.
En ese contexto, organizaciones humanitarias internacionales advirtieron que las pérdidas de cosechas y los daños en viviendas podrían provocar el desplazamiento de poblaciones vulnerables, por lo que remarcan la importancia de coordinar acciones de prevención y respuesta en toda la región.
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