La desaparición progresiva de los pastizales en distintas regiones del planeta se ha convertido en una preocupación creciente para los organismos internacionales debido a sus impactos sobre la biodiversidad, la producción de alimentos y los medios de vida de millones de personas.
Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), cerca del 50% de los pastizales del mundo están en riesgo de degradación. Este proceso se ve agravado por el cambio climático y por prácticas de uso del suelo consideradas insostenibles.
La situación representa una amenaza directa para aproximadamente 2.000 millones de personas que dependen de estos ecosistemas para obtener recursos básicos y sostener sus actividades productivas. En este contexto, el Día Mundial de la Desertificación y la Sequía 2026 puso el foco en la necesidad urgente de frenar la pérdida de estos biomas, fundamentales para la regulación del clima y la conservación de la fauna silvestre.
Desde las sabanas africanas hasta las praderas de América del Sur y las estepas de Eurasia, el aumento de las temperaturas y la mayor intensidad de las sequías están acelerando el deterioro de los pastizales.
Un recurso clave para la producción de alimentos
Los pastizales cumplen una función esencial en la producción alimentaria global. Estos ecosistemas sostienen gran parte de la alimentación del ganado y aportan recursos fundamentales para una actividad que representa aproximadamente el 70% del alimento destinado a la ganadería mundial.
Frente a este escenario, la secretaria ejecutiva de la UNCCD, Yasmine Fouad, sostuvo que la restauración de los pastizales debe convertirse en una prioridad para fortalecer la resiliencia ante las sequías y garantizar la continuidad de los medios de vida rurales.
Asimismo, el secretario general de la ONU, António Guterres, destacó durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores la importancia de los conocimientos tradicionales para promover una gestión sostenible de estos territorios.
Restauración y cooperación internacional
La preocupación por la degradación de los pastizales también se refleja en países especialmente vulnerables a la desertificación. En Kenia, donde el 80% del territorio está compuesto por zonas áridas y pastizales, la ministra de Medio Ambiente, Deborah Barasa, remarcó la importancia de la cooperación internacional para avanzar en la restauración de estos ecosistemas.
Las Naciones Unidas advirtieron que la protección de los pastizales resulta indispensable no solo por sus beneficios ecológicos, sino también por su papel estratégico en la preservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
En este marco, la COP17 de la UNCCD, prevista para agosto de 2026 en Mongolia, será una instancia clave para debatir estrategias de recuperación ambiental frente al avance de la desertificación y los efectos del cambio climático.
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