A solo cuatro años del plazo, un informe de la ONU revela un avance alarmantemente lento en los ODS. La falta de inversión y una arquitectura financiera global injusta son los principales obstáculos que ponen en jaque el futuro sostenible del planeta.
Un informe de la ONU revela que el 50% de estos ecosistemas vitales están al borde de la degradación, amenazando la seguridad alimentaria de 2.000 millones de personas y la biodiversidad global.
Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Ambiente, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para promover la conciencia y la acción en favor de la protección del planeta. Este año, la jornada vuelve a situar en el centro del debate uno de los desafíos ambientales más urgentes a nivel global: la contaminación por plásticos.
A partir de 2025, cada 21 de marzo se celebrará el Día Mundial de los Glaciares. La iniciativa, impulsada por la ONU, busca visibilizar la fragilidad de estas reservas de agua dulce y su rol crucial frente al cambio climático.
Un nuevo informe de la ONU revela una disparidad económica abrumadora que socava los esfuerzos de conservación global, pero también ofrece una hoja de ruta para redirigir el capital hacia un futuro sostenible.
Más allá de la sequía, el planeta enfrenta un colapso sistémico de sus reservas de agua dulce. Hemos gastado no solo el ingreso anual, sino los ahorros milenarios, con consecuencias que ya son irreversibles.
La combinación de lluvias torrenciales y la gestión de presas ha desatado una crisis humanitaria, con los niños como el rostro más vulnerable de una tragedia que moviliza a la ONU.
La séptima sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA-7) concluyó el 12 de diciembre en Nairobi, con la adopción de 11 resoluciones, tres decisiones y una Declaración Ministerial orientadas a generar soluciones frente a los desafíos ambientales más urgentes. El encuentro, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, reunió a más de 6.000 participantes de 186 países, quienes centraron sus debates en la triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y degradación de la tierra, y contaminación y desechos.
Durante la Semana de la Amazonía: Desarrollo Rural Sostenible y Sistemas Agroalimentarios, realizada en Manaos, la región fue reconocida como un centro estratégico para enfrentar dos de los mayores desafíos contemporáneos: la seguridad alimentaria y el cambio climático. El encuentro, organizado por el Gobierno de Brasil junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reunió a autoridades de distintos países, organismos multilaterales, pueblos indígenas, representantes campesinos y sociedad civil, convirtiéndose en un espacio clave para delinear el futuro de la región en el marco de la cooperación internacional.