En una acción decidida para proteger la biodiversidad de la Selva Paranaense, guardaparques del Parque Provincial Salto Encantado, en colaboración con el Grupo de Operaciones en Selva (GOS), desarticularon varias estructuras utilizadas para la caza furtiva. El operativo se centró en áreas internas del parque, un santuario de vida silvestre que enfrenta la presión constante de actividades ilegales.
Patrullaje estratégico en el valle del Cuña Pirú
Los equipos de control y prevención del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables llevaron a cabo un exhaustivo patrullaje en el valle del arroyo Cuña Pirú. Esta zona, conocida por su riqueza biológica y sus corredores naturales, es un punto crítico para la vigilancia. El objetivo de estas misiones no es solo la detección en flagrancia, sino también la desarticulación de la infraestructura que facilita la caza ilegal.
La colaboración entre los guardaparques, con su profundo conocimiento del terreno, y el GOS, con su especialización táctica, resulta fundamental para el éxito de estas incursiones. Al eliminar estas estructuras, se envía un mensaje claro: las áreas protegidas de Misiones son territorios bajo vigilancia activa y permanente.
La Amenaza de los campamentos furtivos
Las «estructuras» desmanteladas suelen ser campamentos precarios, apostaderos o «sobrados» y cebaderos o «saleros» que los cazadores construyen para esperar a los animales. Estos puntos no solo representan una amenaza directa para la fauna, sino que también indican una presencia planificada y recurrente de infractores en el corazón del monte.
La eliminación de estos campamentos es un golpe logístico para los furtivos, ya que los obliga a replegarse y dificulta sus operaciones. Cada estructura neutralizada significa una oportunidad más para especies vulnerables como el tapir, el pecarí o los felinos que habitan la región, protegiendo así el delicado equilibrio del ecosistema.
Este tipo de operativos subraya el rol indispensable de los guardaparques como custodios de nuestro patrimonio natural. Su labor silenciosa y constante es la primera línea de defensa de la selva misionera, garantizando que lugares como Salto Encantado sigan siendo un refugio seguro para la vida silvestre y un tesoro para las futuras generaciones.
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