Lejos de ser un desierto sin vida, la Zona de Exclusión es hoy un laboratorio natural sin precedentes. La ciencia revela cómo la fauna se adapta a la radiación y plantea una pregunta incómoda: ¿es la actividad humana más devastadora que un desastre nuclear?
Intensas lluvias provocan el desborde de ríos, cierran escuelas y cortan rutas en la provincia catalana, evidenciando la creciente vulnerabilidad de las ciudades ante fenómenos climáticos extremos.