Este lunes, el Gobierno remitió al Congreso el proyecto de reforma de la Ley de Glaciares, una normativa vigente desde 2010 que regula la protección de estos ecosistemas estratégicos. La iniciativa, anunciada semanas atrás por el presidente Javier Milei, propone cambios que apuntan a facilitar inversiones mineras en zonas cordilleranas y, por lo tanto, abre un nuevo debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico y cuidado ambiental.
La advertencia de Greenpeace volvió a instalar el debate sobre la protección de los ecosistemas andinos y sobre la seguridad hídrica del país. La intervención realizada frente al Obelisco reunió a decenas de personas sorprendidas por una torre hecha de grandes bloques de hielo que imitaba un juego de piezas inestables y que llevaba en lo alto el mensaje “Están jugando con el agua de todos. La Ley de Glaciares no se toca”. A través de esta acción, la organización buscó alertar sobre las consecuencias ambientales que tendría flexibilizar una norma considerada estratégica para la protección del agua dulce en la Argentina.