Un ambicioso plan para crear áreas marinas protegidas fue suspendido para priorizar la consulta sobre la acuicultura, mientras crecen las tensiones por la exploración petrolera y la disputa de soberanía.
Un proyecto para desarrollar salmonicultura industrial en las Islas Malvinas generó una fuerte discusión entre los habitantes del archipiélago. La iniciativa de Unity Marine contempla una producción de hasta 50.000 toneladas de salmón del Atlántico por año en 16 sitios y es cuestionada por organizaciones locales que advierten sobre sus posibles efectos sobre el ecosistema marino.
Un nuevo foco de conflicto ambiental y diplomático se ha encendido entre Argentina y el gobierno británico de las Islas Malvinas, a raíz de un ambicioso pero controvertido proyecto de instalación de granjas de salmón en el Atlántico Sur. La propuesta, impulsada por la empresa Unity Marine —una firma con capitales daneses y británicos— busca introducir la salmonicultura en las aguas cercanas a Isla Soledad, generando un fuerte rechazo por parte de ambientalistas, científicos y amplios sectores sociales en Argentina.