Para satisfacer la voraz demanda de sus centros de datos, el gigante tecnológico invierte miles de millones en modernizar reactores nucleares, abriendo un debate sobre el rol de esta fuente en la transición energética.
Desde el consumo eléctrico comparable a países enteros hasta la demanda masiva de agua y minerales estratégicos, el auge de la inteligencia artificial plantea un dilema de sostenibilidad que redefine el futuro de la tecnología y la energía.