jueves, agosto 13, 2026
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El Niño se fortalece en el Pacífico y aumenta la atención sobre sus posibles efectos en Argentina

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El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y mantiene en alerta a los centros de monitoreo climático. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que el evento podría intensificarse durante los próximos meses y persistir hasta comienzos de 2027.

Aunque en distintos análisis se utiliza la expresión “Súper El Niño” para referirse a un episodio particularmente intenso, la NOAA no utiliza esa denominación como categoría oficial. La clasificación se establece a partir de las anomalías de temperatura de la región Niño 3.4 y de la interacción entre las condiciones oceánicas y atmosféricas.

El Pacífico presenta un marcado calentamiento

Según el último informe diagnóstico de la NOAA disponible, las temperaturas superficiales del mar aumentaron durante el último mes en una extensa zona del Pacífico ecuatorial central y oriental. El índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía semanal de +1,2 °C, mientras que la región Niño 1+2 registró +2,7 °C.

La evolución del fenómeno está vinculada, entre otros factores, con cambios en los vientos sobre el Pacífico. Los vientos alisios tienen un papel fundamental en la distribución de las aguas cálidas y frías del océano, por lo que sus variaciones pueden modificar la intensidad y la evolución de El Niño.

A su vez, la Oscilación Madden-Julian puede influir sobre la circulación atmosférica y modificar temporalmente la evolución del fenómeno. Por este motivo, los especialistas mantienen cautela respecto de la magnitud definitiva que podría alcanzar el episodio.

Un fenómeno que puede modificar el clima regional

El Niño no produce los mismos efectos en todas las regiones y su impacto depende de la época del año y de la interacción con otros patrones atmosféricos. En Argentina, el fenómeno puede modificar la distribución de las precipitaciones y las temperaturas, especialmente durante la primavera y el verano.

En la región Pampeana y el Litoral, una mayor disponibilidad de humedad puede favorecer períodos con precipitaciones más abundantes y aumentar la posibilidad de eventos de lluvias intensas. En el centro del país, además, pueden presentarse episodios de tormentas fuertes, mientras que en sectores cordilleranos las condiciones asociadas al fenómeno pueden influir sobre las precipitaciones y la acumulación de nieve.

En Patagonia, en cambio, los efectos pueden diferir de los registrados en el centro y norte del país, con períodos que pueden presentar condiciones más secas y cálidas. Estas variaciones tienen importancia para la gestión del agua, la actividad productiva y la prevención de incendios.

La intensidad todavía está bajo seguimiento

La NOAA señaló que El Niño continuará fortaleciéndose durante 2026 y que existe una elevada probabilidad de que persista hasta comienzos de 2027. En su actualización de julio, el organismo estimó además un 81 % de probabilidad de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte durante el período octubre-diciembre de 2026.

Sin embargo, la evolución de El Niño continúa dependiendo de las condiciones atmosféricas y oceánicas que se registren durante los próximos meses. Por ello, los organismos especializados actualizan periódicamente sus pronósticos y las estimaciones sobre su intensidad.

Para Argentina, el seguimiento resulta especialmente relevante ante la posibilidad de cambios en los patrones de lluvia y temperatura. En este contexto, el monitoreo de las condiciones oceánicas del Pacífico y la planificación vinculada con la gestión hídrica y la prevención de riesgos adquieren especial importancia.

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