Un nuevo y contundente diagnóstico revela la magnitud de la crisis de contaminación en la costa atlántica argentina. Según los datos del 8º Censo Provincial de Basura Costera Marina, correspondiente al año 2025, un alarmante 78% de todos los residuos encontrados en las playas de la provincia de Buenos Aires son plásticos. Este resultado surge del esfuerzo colaborativo de 50 instituciones que monitorearon 17 localidades y puntos turísticos clave.
Un Diagnóstico Preocupante en la Costa Atlántica
La cifra no deja lugar a dudas: el plástico es el principal contaminante visible de nuestro litoral marítimo. El estudio, que se ha consolidado como una herramienta fundamental para entender la problemática, muestra una realidad persistente. Este 78% de residuos plásticos incluye una amplia variedad de objetos de un solo uso que forman parte de nuestra vida cotidiana: botellas, bolsas, envoltorios, tapitas, colillas de cigarrillos (que contienen filtros plásticos) y fragmentos de telgopor, entre otros.
El trabajo de campo, realizado por una red de organizaciones comprometidas, no solo cuantifica el problema, sino que también lo visibiliza. La recolección y clasificación de los residuos permite trazar un mapa claro de la contaminación, evidenciando que la basura no es un problema lejano, sino una consecuencia directa de las actividades humanas que impacta en los ecosistemas más vulnerables.
Más Allá de la Estética: El Impacto Invisible del Plástico
La acumulación de plásticos en las playas trasciende el impacto visual y turístico. Representa una amenaza directa para la fauna marina, que a menudo confunde estos desechos con alimento o queda atrapada en ellos. Aves, tortugas, delfines y otros mamíferos marinos son las víctimas más frecuentes de esta contaminación.
Además, con el tiempo y la acción del sol y el oleaje, estos objetos se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas. Este proceso da origen a los temidos microplásticos, que se integran en la cadena alimentaria y contaminan el agua y la arena de formas casi imperceptibles pero profundamente dañinas. La omnipresencia del plástico se convierte así en un problema sistémico que afecta la salud del océano en su totalidad.
Los resultados de este censo no son solo una estadística para la provincia de Buenos Aires; son un reflejo de un desafío global. Nos obligan a repensar la forma en que producimos, consumimos y descartamos, y subrayan la urgencia de implementar políticas de gestión de residuos más eficaces y de fomentar una economía circular que vea al plástico como un recurso y no como un desecho destinado a contaminar nuestros paisajes naturales.





