jueves, febrero 19, 2026
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Doce lechuzas fueron rescatadas y reinsertadas en su hábitat natural en Misiones

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El cielo de Puerto Iguazú tiene doce nuevos guardianes nocturnos. Se trata de un grupo de lechuzas alilicucú (Pseudoscops choliba) que regresaron a su hábitat natural tras un largo y cuidadoso proceso de recuperación. La liberación, un momento cargado de simbolismo, representa una victoria para la conservación de la fauna nativa y un recordatorio del impacto negativo del mascotismo y el tráfico de animales.

El proceso de recuperación y regreso al ambiente silvestre

Cada uno de estos ejemplares llegó al Centro de Rescate, Rehabilitación y Recría de Fauna Silvestre Güirá Oga con una historia de vulnerabilidad. La mayoría eran víctimas del mascotismo, una práctica ilegal que arranca a los animales de su entorno para convertirlos en mascotas, condenándolos a un futuro incierto y a menudo fatal. Otros llegaron heridos o desorientados por diversas situaciones de riesgo.

En las instalaciones de Güirá Oga, gestionado por la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, comenzó un trabajo paciente y científico. Los animales atravesaron rigurosas evaluaciones sanitarias para descartar enfermedades y tratar lesiones. Posteriormente, inició la fase de rehabilitación y readaptación ambiental, un proceso clave para garantizar su supervivencia en libertad. Durante este tiempo, se les ayudó a recuperar sus instintos de caza y a fortalecerse para enfrentar los desafíos de la selva.

Lechuzas alilicucú vuelven a su hábitat
Lechuzas alilicucú vuelven a su hábitat

Un esfuerzo conjunto por la biodiversidad misionera

Esta exitosa reinserción es el resultado de una articulación sostenida entre el sector público y las organizaciones especializadas. La actividad contó con la presencia del ministro de Ecología, Martín Recamán, junto a los subsecretarios Facundo Ringa y Lucas Russo, y representantes de Güirá Oga como Dante Di Nucci, evidenciando el compromiso institucional con la protección de la biodiversidad provincial.

La liberación de estas lechuzas no es un hecho aislado. Se suma a otras reintroducciones significativas realizadas este año, que incluyen un ñandú, un tucán y un carpincho, todos ellos devueltos a la vida silvestre tras superar sus respectivas recuperaciones. Cada animal que regresa a su hogar es un eslabón vital que se reincorpora al ecosistema de la Selva Paranaense.

Estas acciones no solo reparan el daño causado por la actividad humana, sino que también envían un poderoso mensaje a la comunidad: la fauna silvestre no son mascotas. Protegerla es una responsabilidad compartida que comienza con el respeto a su libertad y la preservación de su ambiente natural.

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