viernes, agosto 29, 2025
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Detectan microplásticos en el río Paraná en Misiones: estudian su efecto en la fauna acuática

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Entre 2022 y 2024, un extenso relevamiento científico confirmó la presencia constante de microplásticos en las aguas del río Paraná, particularmente en los sectores correspondientes a los municipios misioneros de Candelaria, Garupá, Corpus Christi y Posadas. El hallazgo, resultado de un estudio sistemático, marca un hito importante para la comprensión del impacto de la contaminación plástica en ambientes fluviales de la región, y abre una nueva etapa de investigaciones centradas en los efectos sobre la biodiversidad local.

El trabajo fue desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), con base en el Laboratorio de Genética Evolutiva (LGE), dependiente del Instituto de Biología Subtropical (IBS), unidad de doble dependencia entre el CONICET y la UNaM. El foco de la investigación estuvo puesto en la detección, identificación y caracterización de microplásticos en cuerpos de agua dulce, en un contexto donde la problemática global de los residuos plásticos comienza a visibilizarse también en áreas que hasta ahora habían permanecido al margen de las grandes discusiones ambientales.

Los microplásticos son partículas de menos de cinco milímetros derivadas de la fragmentación de productos plásticos mayores, o bien producidas intencionalmente en ese tamaño para su uso industrial o cosmético. Por su tamaño, pueden pasar inadvertidas a simple vista, pero su persistencia en el ambiente y su capacidad de interacción con organismos vivos los convierte en una amenaza significativa para la salud de los ecosistemas.

En este caso, la investigación abarcó un monitoreo prolongado en el tiempo, permitiendo observar tendencias y constancias más allá de factores estacionales o puntuales. Las muestras se recolectaron en distintos sectores del río Paraná, incluyendo zonas urbanas de uso recreativo, sectores intermedios y áreas con menor impacto humano. El estudio no se limitó a los lugares más expuestos a la actividad urbana o industrial, sino que incorporó también espacios naturales protegidos, como la reserva urbana Itá o zonas del arroyo Mártires.

Una de las conclusiones preliminares más relevantes fue la presencia sostenida de microplásticos durante todo el año, independientemente de las estaciones o de las variaciones en el uso del entorno. Esto sugiere que el ingreso de estos contaminantes al sistema fluvial es constante, posiblemente vinculado a múltiples fuentes, desde el uso doméstico cotidiano hasta vertidos industriales, pasando por el arrastre superficial que generan las lluvias sobre superficies urbanizadas.

El trabajo se dio a conocer públicamente en el marco de la 13º Jornada por el Día Internacional del Ambiente, organizada por la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQyN) en junio de 2025. La presentación generó interés en distintos ámbitos, tanto científicos como sociales, dado que el tema no suele ocupar un lugar prioritario en la agenda ambiental local, a pesar de sus implicancias de largo alcance.

Detectan microplásticos en el río Paraná en Misiones: estudian su efecto en la fauna acuática
Detectan microplásticos en el río Paraná en Misiones: estudian su efecto en la fauna acuática

Microplásticos en cuerpos de agua dulce: una amenaza silenciosa

Los microplásticos están presentes en océanos, mares, lagos y ríos de todo el planeta. Hasta hace relativamente poco, su estudio se había concentrado mayormente en ambientes marinos. Sin embargo, en los últimos años, la atención comenzó a desplazarse también hacia los ecosistemas de agua dulce, donde se constata que la problemática no es menor. Los ríos no solo son receptores de estos contaminantes, sino también vías de transporte hacia otras áreas del sistema hídrico, incluyendo lagunas, estuarios y zonas costeras.

En regiones como la cuenca del Paraná, una de las más extensas de América del Sur, el fenómeno reviste una particular complejidad. Esta cuenca es compartida por varios países, atraviesa zonas densamente pobladas, áreas agrícolas e industriales, y posee una biodiversidad significativa. La combinación de estos factores convierte a los microplásticos en una amenaza emergente que puede tener efectos acumulativos sobre el funcionamiento de los ecosistemas.

Los residuos plásticos no desaparecen fácilmente. En cambio, se fragmentan en trozos cada vez más pequeños debido a la acción del sol, del viento y del movimiento del agua. En este proceso, adquieren nuevas características físico-químicas que los hacen más difíciles de remover y más propensos a interactuar con la biota. Una vez en el agua, pueden ser ingeridos por múltiples organismos, desde plancton hasta peces de gran porte, lo que favorece su bioacumulación y su ingreso a las redes tróficas.

La investigación desarrollada en Misiones confirmó que este fenómeno ya está ocurriendo en el río Paraná, incluso en zonas como Corpus Christi, consideradas de bajo impacto urbano. Esto revela que la presencia de microplásticos no se limita a zonas de alta concentración poblacional ni a las cercanías de fuentes visibles de residuos, sino que ya forman parte de la dinámica del sistema acuático en su conjunto.

Análisis de tejidos: una segunda etapa para comprender el impacto en la fauna

Una vez comprobada la presencia persistente de microplásticos en las aguas del Paraná, el equipo de investigación avanzó hacia una segunda fase del estudio: el análisis de tejidos en especies de peces y anfibios colectados en los mismos puntos de muestreo. Esta etapa busca determinar si las partículas se alojan efectivamente en el interior de los organismos, si llegan a atravesar barreras fisiológicas y si provocan alteraciones orgánicas que comprometan su salud y su capacidad de reproducción.

El análisis de tejidos animales en este contexto es una herramienta clave para establecer los niveles de exposición biológica, es decir, cuánto de lo que está presente en el ambiente termina interactuando con la fauna local. Esto permite no solo conocer el grado de contaminación, sino también anticipar consecuencias ecológicas a mediano y largo plazo.

Estudios en otras regiones del mundo han comprobado que los microplásticos pueden afectar múltiples sistemas orgánicos: el sistema digestivo, el inmunológico, el endocrino y el reproductivo. A nivel celular, se ha observado inflamación, daño oxidativo y alteraciones metabólicas. Además, su superficie actúa como soporte para microorganismos y sustancias químicas, generando una especie de vector de contaminantes secundarios, como pesticidas o metales pesados, que pueden amplificar sus efectos nocivos.

En el caso del estudio realizado en Misiones, los análisis aún están en desarrollo. Sin embargo, los investigadores ya destacan la importancia de contar con datos locales que permitan comprender el comportamiento de estas partículas en contextos específicos, atendiendo a factores como la temperatura, el tipo de corriente, la biodiversidad y el uso del suelo en las zonas de influencia.

Detectan microplásticos en el río Paraná en Misiones: estudian su efecto en la fauna acuática
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Educación ambiental y divulgación científica: una dimensión clave del proyecto

Uno de los ejes complementarios del estudio es el desarrollo de una estrategia de divulgación científica orientada a instituciones educativas. La propuesta busca traducir los resultados de la investigación en contenidos comprensibles para niños, niñas y adolescentes, con el fin de promover una mayor conciencia sobre la problemática del plástico y sus consecuencias ambientales.

La educación ambiental cumple un rol fundamental en este tipo de temáticas. No solo permite que las nuevas generaciones comprendan los desafíos actuales, sino que también promueve actitudes responsables frente al consumo y la gestión de residuos. En este sentido, el equipo investigador impulsa materiales y actividades que articulan conceptos científicos con experiencias prácticas, fomentando una vinculación temprana con el entorno natural.

Este enfoque participativo también contribuye a fortalecer el vínculo entre la universidad y la comunidad, mostrando el potencial transformador de la ciencia cuando se pone al servicio de los territorios. Al llevar los resultados del laboratorio a las aulas y a los espacios públicos, el proyecto busca instalar la problemática en la agenda ciudadana, con el objetivo de generar cambios de comportamiento a escala cotidiana.

Desafíos financieros y sostenibilidad del proyecto

Como ocurre con muchas investigaciones científicas en la región, la continuidad del trabajo enfrenta obstáculos relacionados con la falta de financiamiento sostenido. Aunque el equipo logró avanzar de manera significativa con recursos limitados, la próxima etapa del proyecto requiere equipamiento específico, insumos de laboratorio, apoyo logístico y personal técnico capacitado.

La búsqueda de fondos es una tarea constante que obliga a los investigadores a presentar el proyecto en diversas convocatorias, concursos y programas de fomento científico. La expectativa es poder asegurar recursos que permitan completar el análisis biológico y ampliar la cobertura del relevamiento a otras zonas de la provincia o de la cuenca.

Más allá de los condicionantes presupuestarios, el compromiso del equipo con la problemática es firme. La colaboración con estudiantes de grado, tesistas y otros grupos de investigación de la UNaM ha permitido sostener el trabajo en una dinámica interdisciplinaria, combinando saberes provenientes de la ecotoxicología, la biología molecular, la limnología y la genética evolutiva.

Detectan microplásticos en el río Paraná en Misiones: estudian su efecto en la fauna acuática
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En ese marco, la articulación con otros grupos del Instituto de Biología Subtropical, como el área de biología pesquera, fortalece la perspectiva ecosistémica del trabajo. La complementariedad entre enfoques permite abordar la cuestión de los microplásticos no solo como un contaminante puntual, sino como un fenómeno que atraviesa dimensiones físicas, biológicas y sociales del ambiente.

Una advertencia que interpela

Los resultados preliminares del estudio son una advertencia clara: los microplásticos ya están presentes en los cuerpos de agua dulce de Misiones, y su origen se encuentra en múltiples prácticas cotidianas. El uso masivo de plásticos descartables, la falta de una gestión integral de residuos, y la desconexión entre el consumo individual y el impacto ambiental son factores que alimentan un problema que avanza silenciosamente.

El hallazgo en aguas del río Paraná, incluso en zonas consideradas poco urbanizadas, deja en evidencia que la contaminación plástica no es un fenómeno lejano o exclusivo de los océanos, sino una realidad que ya afecta al entorno local. Sus consecuencias sobre la fauna, la salud humana y el equilibrio de los ecosistemas son aún materia de estudio, pero las evidencias disponibles invitan a actuar con urgencia.

En este contexto, la investigación desarrollada por la UNaM no solo aporta datos concretos, sino que también abre una conversación necesaria sobre cómo se produce, se consume y se desecha el plástico en la sociedad actual. Conocer el sistema ambiental es el primer paso para poder cuidarlo. Y en esa tarea, la ciencia local cumple un rol fundamental.

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