El Centro de Educación Ambiental (CEA) de Misiones continúa desarrollando acciones destinadas a promover el cuidado del ambiente en distintos puntos del territorio provincial. En el marco del Programa de Compromiso Ambiental, una comitiva especial realizó el pasado viernes jornadas formativas y de acción comunitaria en las localidades de San Antonio, Posadas y Bernardo de Irigoyen.
Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Ambiente, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para promover la conciencia y la acción en favor de la protección del planeta. Este año, la jornada vuelve a situar en el centro del debate uno de los desafíos ambientales más urgentes a nivel global: la contaminación por plásticos.
Un informe elaborado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires junto con Fundación Vida Silvestre Argentina advirtió sobre el valor estratégico de los pastizales naturales en Argentina y alertó sobre la escasa protección que reciben estos ecosistemas, fundamentales tanto para la producción ganadera como para la regulación ambiental.
El próximo 9 de mayo se desarrollará una nueva edición del conteo mundial de aves, una iniciativa que convoca a miles de personas en distintos puntos del planeta con el objetivo de promover la observación y el registro de especies en su entorno natural. En ese marco, la ciudad de Puerto Rico será parte de la propuesta con una actividad abierta en el Parque Natural Municipal Monte Seguín.
La llegada del otoño implica una transición climática que suele estar acompañada por descensos de temperatura, mayor humedad y una disminución de la exposición solar. En este contexto, el organismo se vuelve más vulnerable a afecciones respiratorias, cuadros gripales y estados de decaimiento general. Frente a este escenario, el uso de plantas medicinales adquiere relevancia como complemento natural para reforzar las defensas y promover el bienestar.
Cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una jornada que invita a reflexionar sobre el papel central del conocimiento y la formación ciudadana frente a los crecientes desafíos ambientales. En un contexto marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas, la educación ambiental se consolida como una herramienta clave para construir sociedades más responsables y resilientes.
Durante el Foro Económico Mundial de Davos 2026, científicos y especialistas en clima lanzaron una advertencia contundente: la criosfera terrestre atraviesa un proceso de degradación sin precedentes, y su protección debe convertirse en una prioridad global. Este sistema natural, que incluye glaciares, capas de hielo y nieve permanente, cumple un rol fundamental en la regulación de la temperatura del planeta.
La presencia persistente de mosquitos dejó de ser una simple molestia estacional y se convirtió en una señal de un problema ambiental de mayor profundidad. En ese marco, la deforestación aparece como un factor determinante que altera los equilibrios ecológicos y acerca los riesgos sanitarios a las poblaciones humanas.
Investigaciones recientes comenzaron a destacar el papel del nitrógeno como un factor determinante en la recuperación de estos ecosistemas. Durante años, los esfuerzos de restauración se enfocaron principalmente en la disponibilidad de luz, agua y la reintroducción de especies fundamentales. Sin embargo, estudios emergentes sugieren que el equilibrio de nitrógeno en el suelo podría ser un componente clave para definir la velocidad y la calidad del crecimiento de los bosques tropicales.
Clasificar correctamente la basura en orgánicos, reciclables y desechos comunes reduce la contaminación, fortalece la economía circular y contribuye a un entorno más saludable. Cada acción individual tiene un impacto positivo en la comunidad y en el planeta.