martes, abril 16, 2024
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Por las tormentas extremas de la Antártida, poblaciones enteras de aves no se reprodujeron en un año

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El cambio climático aumenta la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos que afectan negativamente a la vida silvestre, desde individuos hasta ecosistemas completos. En ambientes polares, tales eventos incluyen olas de calor, concentraciones anómalas de hielo marino y tormentas.

Las aves marinas polares están adaptadas para soportar condiciones adversas y, aunque los fenómenos meteorológicos extremos afectan su éxito reproductivo y otros índices demográficos, se cree que afectan solo a una parte de la población. Rara vez se observa el fracaso reproductivo completo de toda una población debido a condiciones ambientales extremas.

Sin embargo, ahora una nueva investigación ha demostrado que las tormentas de nieve extremas a causa del cambio climático están dejando a poblaciones enteras de colonias de aves marinas antárticas incapaces de reproducirse. Investigadores de Noruega indicaron que un aumento en las ventiscas inusualmente fuertes significa que no hay ningún lugar para que las aves pongan sus huevos y aniden de manera segura, lo que las pone en riesgo de extinción en el futuro.

Las zonas para desovar, que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros y alguna vez tuvieron decenas de miles de nidos, ahora -según datos de la investigación- están totalmente desprovistos. Son sitios que fueron el hogar de esqúas polares, petreles antárticos y de las nieves. Los científicos del Instituto Polar Noruego también advierten que esperan que estas tormentas empeoren en severidad, causando preocupación por las poblaciones de estas aves marinas en las próximas décadas.

El estudio, que acaba de ser publicado en la revista Current Biology, se centró en las regiones montañosas antárticas de Svarthamaren y la cercana Jutulsessen. Ambas zonas albergan dos de las colonias de petreles antárticos más grandes del mundo y son espacios de anidación esenciales para aves marinas como los petreles de las nieves y las escúas antárticas.

En los 35 años que comprendieron desde 1985 al 2020, la colonia en Svarthamaren albergó entre 20.000 y 200.000 nidos de petreles antárticos, alrededor de 2.000 nidos de petreles blancos y más de 100 nidos de escúas cada año. El mejor momento de reproducción de las aves antárticas comienza a principios de año, el momento perfecto para poner sus huevos y construir sus nidos.

Sin embargo, en la temporada de reproducción entre diciembre de 2021 y enero de 2022, solo había tres petreles antárticos reproductores, apenas un puñado de petreles de las nieves reproductores y ni un solo nido de págalo antártico en Svarthamaren. Los investigadores también encontraron que en la cercana Jutulsessen no había nidos de petreles antárticos entre el verano de 2021 y el comienzo del nuevo año, a pesar de que había decenas de miles de nidos activos en el área en años anteriores.

Los autores del estudio explicaron en su escrito que “debido a que las aves ponen sus huevos en suelo desnudo, demasiada nieve hace que el suelo sea inaccesible e imposibilita la crianza de los polluelos”.

Agregaron que “las aves también tienen que usar su energía disponible para mantenerse calientes y refugiarse de la nieve y los vientos extremos”.

Sebastien Descamps, el autor principal del estudio, afirmó que si bien las tormentas siempre han dificultado la reproducción de las aves marinas, estos bajos resultados fueron impactantes e inesperados.

“Sabemos que en una colonia de aves marinas, cuando hay una tormenta, se pierden algunos polluelos y huevos, y el éxito reproductivo será menor -indicó Descamps, investigador del Instituto Polar Noruego-. Pero aquí estamos hablando de decenas o cientos de miles de aves, y ninguna de ellas se reprodujo durante estas tormentas. Tener cero éxito reproductivo es realmente inesperado. No fue solo una colonia aislada la que se vio afectada por este clima extremo. Estamos hablando de colonias repartidas en cientos de kilómetros. Estas condiciones tormentosas afectaron el éxito reproductivo de una gran parte de la población de petreles antárticos”.

Aunque los investigadores inicialmente no notaron los cambios ambientales en la Antártida, el clima extremo reciente en toda la región ha comenzado a proporcionar evidencia preocupante de estas modificaciones.

Los pronósticos de estos eventos climáticos extremos solo proyectan un incremento en la frecuencia en los próximos años. “Hasta hace poco, no había signos evidentes de calentamiento climático en la Antártida excepto en la península -agregó Descamps-. Pero en los últimos años, ha habido nuevos estudios y eventos climáticos extremos que comenzaron a cambiar la forma en que vemos el calentamiento global en la Antártida”.

Cuando se trata de la severidad de la tormenta, es tanto el viento como la acumulación de nieve los que juegan un papel importante en la explicación del éxito reproductivo de las aves. Creo que nuestro estudio muestra de manera muy fuerte que estos eventos extremos tienen un impacto muy fuerte en las poblaciones de aves marinas, y los modelos climáticos predicen que la gravedad aumentará”, concluyó el especialista.

De esta investigación también participaron Esteban Hudson, Joanna Sulich, Alicia Carravieri, Sebastián Orskaug y Harald Steen.

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