Desde el fin de semana, Estados Unidos atraviesa una de las tormentas invernales más severas de las últimas décadas, un fenómeno de gran magnitud que ya dejó al menos 35 personas fallecidas en distintos estados y provocó cortes de electricidad que afectan a cientos de miles de usuarios en amplias regiones del país. El evento climático, denominado tormenta Fern, está estrechamente vinculado a la acción de un vórtice polar, un sistema atmosférico que liberó aire ártico hacia latitudes más bajas y desencadenó un escenario de frío extremo, nevadas intensas y caos en el transporte.
La situación continúa siendo crítica, ya que no se prevé que, durante esta semana, los estados que registran temperaturas bajo cero puedan regresar a valores más normales. En paralelo, varias ciudades declararon la emergencia climática, mientras persisten las complicaciones en rutas, aeropuertos y servicios esenciales. Miles de vuelos fueron cancelados debido a las condiciones meteorológicas adversas, profundizando el impacto de la tormenta en la vida cotidiana de millones de personas.
El frente frío se extendió desde Texas hasta Nueva Inglaterra, cubriendo de nieve amplias zonas del territorio estadounidense, incluso en regiones donde este tipo de fenómeno resulta poco frecuente. El avance del sistema transformó el paisaje en un escenario invernal extremo, con acumulaciones de hielo y nieve que dificultan la circulación y elevan el riesgo para la población.
La gravedad del episodio fue subrayada por el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, quien afirmó que no se registraba una tormenta de esta magnitud en términos de acumulación de hielo desde 1994. Las autoridades locales y federales intensificaron las tareas de asistencia, prevención y monitoreo ante el avance de un fenómeno que mantiene en alerta a gran parte del país.
Qué es un vórtice polar y por qué genera eventos extremos
El origen de esta tormenta invernal se encuentra en una anomalía del vórtice polar, un sistema de bajas presiones y aire frío que existe de manera permanente en ambos polos del planeta. Aunque el término se popularizó en tiempos recientes, su primer registro histórico data de 1853 en la revista Living Age, según información de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.
El vórtice polar se caracteriza por estar compuesto por masas de aire extremadamente frío que se localizan en dos capas de la atmósfera. Una de ellas es la troposfera, que se extiende hasta los 12 kilómetros de altura, y la otra es la estratosfera, ubicada entre los 12 y los 50 kilómetros. Estos sistemas giran en sentido contrario a las agujas del reloj y actúan como una barrera que confina el aire gélido en las regiones polares.
En condiciones normales, el vórtice se mantiene relativamente estable y tiene un impacto limitado en el clima de latitudes medias. Sin embargo, cuando su estructura se debilita, se estira o se desplaza hacia el sur, puede liberar grandes masas de aire frío que avanzan sobre América del Norte, provocando descensos bruscos de temperatura y eventos invernales extremos.

Por qué el aire ártico avanzó hacia el sur
El caos actual se explica por la liberación del aire frío que normalmente permanece contenido en el vórtice. Según la NASA, la intrusión de masas de aire cálido puede desestabilizar este sistema, alterando su equilibrio interno. Cuando el aire gélido del Ártico entra en contacto con el aire más templado del sur, se produce un ascenso de la masa de aire y se generan frentes de tormenta de alta intensidad.
Este choque entre corrientes de distinta temperatura favorece la formación de nevadas extremas, tormentas de hielo y condiciones climáticas severas. Jennifer Francis, científica principal del Centro de Investigación Climática Woodwell, explicó que el vórtice polar suele girar de manera relativamente tranquila y con escaso impacto en el clima cotidiano, pero que en ocasiones se mueve o se estira hacia el sur sobre América del Norte, llevando consigo una ola de frío intenso.
En la misma línea, Judah Cohen, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts, señaló que existe una fuerte relación entre los eventos de vórtice polar estirado y los episodios de clima invernal extremo en Estados Unidos, lo que refuerza la comprensión de estos fenómenos como factores clave detrás de tormentas de gran magnitud como la actual.
Impacto en la población y medidas de emergencia
Las consecuencias de la tormenta Fern se reflejan en la pérdida de vidas humanas, los cortes masivos de electricidad, la interrupción del transporte aéreo y terrestre, y el cierre de instituciones educativas en las zonas más afectadas. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que la exposición prolongada al frío puede provocar congelaciones en tan solo diez minutos al aire libre, una alerta que llevó al cierre de cientos de colegios, institutos y universidades.
Las autoridades instaron a la población a extremar las medidas de precaución, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse informada sobre las condiciones meteorológicas. Mientras tanto, millones de personas continúan bajo la influencia directa de un vórtice polar desestabilizado, que mantiene temperaturas extremas y un riesgo persistente de nuevas nevadas y tormentas.
El fenómeno transformó el mapa estadounidense en un paisaje marcado por el hielo, la nieve y la emergencia, con escenas que no se observaban desde hace décadas en varias regiones del país.

El debate científico sobre el vínculo con el cambio climático
La comunidad científica analiza si el calentamiento global influye en la frecuencia e intensidad de estos eventos. Existen posturas diversas que aportan matices relevantes al debate. Jennifer Francis sostiene que el calentamiento del Ártico podría favorecer la aparición más frecuente de anomalías en el vórtice polar, al debilitar las corrientes que mantienen el aire frío confinado en los polos.
Por su parte, Judah Cohen considera que la pérdida de hielo marino actúa como un factor que aumenta la probabilidad de estos fenómenos, al alterar los patrones atmosféricos y la estabilidad del sistema. En contraste, el meteorólogo Jason Furtado advierte que aún resulta prematuro establecer una conexión definitiva entre el cambio climático y la mayor recurrencia de estos episodios, debido a la limitada disponibilidad de datos históricos de largo plazo.
Mientras el debate científico continúa, la tormenta invernal en Estados Unidos se consolida como uno de los eventos climáticos más severos de los últimos años, con un impacto profundo en la infraestructura, la economía y la vida cotidiana de millones de personas. El desarrollo de este fenómeno y su relación con el vórtice polar reafirman la complejidad de los sistemas atmosféricos y la necesidad de fortalecer la investigación, la prevención y la adaptación frente a eventos climáticos extremos cada vez más disruptivos.
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