martes, octubre 20, 2026
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Día del Guardaparque Provincial, historias de vocación y memoria de Horacio Foerster

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Cada 19 de octubre, Misiones recuerda a Horacio Foerster, el guardaparque que murió en cumplimiento de sus funciones en el Parque Provincial Moconá, en 1992. Su fallecimiento ocurrió en aguas del río Uruguay, durante un episodio de rescate de visitantes, y quedó ligado a una fecha que reconoce la labor de quienes trabajan en la conservación de las áreas naturales protegidas de la provincia.

A partir de los testimonios de Onecimo Olivera, quien ingresó al sistema provincial en 1991 y actualmente coordina la Zona Sur, y de Ricardo Otto Freyer, con 36 años de servicio, es posible reconstruir parte de la historia de esta profesión. Sus experiencias reflejan los cambios en las tareas de conservación, las dificultades del trabajo en el territorio y los acontecimientos que marcaron sus trayectorias.

Una profesión que se construyó en el territorio

Onecimo Olivera lleva 35 años de servicio en el Ministerio de Ecología. Su recorrido comenzó en el Parque Provincial Urugua-í, aunque también trabajaba en Moconá y otras áreas protegidas de Misiones.

Cuando le preguntan por qué eligió esta profesión, su respuesta es breve. Fue por vocación. En aquel momento todavía no existía la carrera formal de guardaparque en su modalidad actual, por lo que se formó como guardaparque baqueano y aprendió junto a otros trabajadores que sentaron las bases del sistema provincial de conservación.

Durante estas décadas, Olivera fue testigo de la ampliación de las áreas protegidas y de los cambios en las herramientas utilizadas para su cuidado. Según recuerda, en los primeros años había apenas dos o tres parques y el desafío consistía en incorporar nuevos espacios al sistema.

A la expansión territorial se sumó la transformación tecnológica. Las máquinas de escribir dieron paso a las computadoras, los GPS y las imágenes satelitales, recursos que hoy forman parte de las tareas de monitoreo, planificación y control. Sin embargo, la incorporación de nuevas herramientas también exige capacitación constante y adaptación a las necesidades del trabajo.

Para Olivera, el aprendizaje es permanente. La conservación requiere actualizar conocimientos y fortalecer la coordinación entre los equipos que intervienen en las distintas áreas de la provincia.

El recuerdo de Horacio Foerster sigue presente

La conmemoración del 19 de octubre tiene un significado particular para Olivera, quien compartió tareas con Horacio Foerster en el Parque Provincial Moconá.

El guardaparque recuerda que había cumplido una guardia de 30 días junto a otro compañero cuando Foerster llegó para realizar el relevo. Poco después ocurrió el episodio en el que perdió la vida, un hecho que dejó una marca en el cuerpo de guardaparques y que dio origen al sentido conmemorativo de esta fecha.

Su testimonio recupera también el vínculo entre quienes comparten las jornadas de trabajo, las responsabilidades y las dificultades propias de las áreas naturales protegidas. La historia de Foerster no es solo parte de la memoria institucional, sino también del recuerdo de sus compañeros.

En reconocimiento a su trayectoria, su nombre identifica además un área natural protegida de Misiones, donde su memoria permanece ligada al compromiso con la conservación.

El incendio de Cruce Caballero que marcó a Ricardo Freyer

Ricardo Otto Freyer acumula 36 años de servicio como guardaparque. Al igual que otros integrantes de las primeras etapas del sistema provincial, comenzó como guardaparque baqueano, cuando la protección de los recursos naturales requería consolidar una estructura destinada a custodiar la biodiversidad misionera.

Entre las experiencias que marcaron su carrera, recuerda especialmente el incendio que afectó al Parque Provincial Cruce Caballero, en San Pedro, durante agosto de 1999.

Freyer trabajaba en la zona cuando se produjo una combinación de condiciones ambientales adversas que favoreció la propagación del fuego. Según su relato, durante la primera semana de agosto una intensa helada afectó la vegetación. Luego se registró una sequía de aproximadamente 30 días, acompañada por fuertes vientos del norte y temperaturas elevadas.

En ese contexto, tres cazadores furtivos habrían provocado el incendio que avanzó sobre el área protegida, de acuerdo con el testimonio del guardaparque.

Al recordar lo sucedido, Freyer describe la velocidad con la que se extendieron las llamas y el peligro que representaron para quienes intentaban contenerlas. Entre las imágenes que conserva de aquella emergencia, menciona los árboles nativos de gran porte y las araucarias que ardían mientras el fuego avanzaba sobre el monte.

La intensidad del incendio puso en riesgo la vida de los trabajadores que participaron en las tareas para controlar la situación. Freyer sostiene que estuvieron cerca de perder la vida y recuerda el episodio como una de las experiencias más dolorosas de su trayectoria.

Según relató, la investigación posterior permitió identificar y detener a los responsables. Sin embargo, las consecuencias ambientales continuaron mucho después de aquella emergencia.

Más de dos décadas después, el guardaparque observa que el monte todavía atraviesa un proceso de recuperación. La experiencia le permitió dimensionar los efectos que puede tener un incendio sobre un ecosistema y el tiempo que demanda la regeneración de la vegetación.

La conservación también depende de la comunidad

Para Freyer, el cuidado de la biodiversidad no puede recaer exclusivamente en quienes trabajan dentro de los parques y reservas. La protección del ambiente requiere la participación de toda la sociedad, incluidos turistas, productores, visitantes y habitantes de la provincia.

Las acciones cotidianas pueden tener consecuencias sobre el suelo, el agua, la vegetación y la fauna. Por eso, considera que la responsabilidad ambiental debe acompañar las distintas actividades que se desarrollan en el territorio.

En ese sentido, destaca la importancia de la educación ambiental y de los medios de comunicación para acercar estos temas a la población. La difusión de información permite ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas y fortalecer la conciencia acerca de la necesidad de conservarlos.

Esta mirada parte de reconocer que las personas forman parte del ambiente y dependen de los recursos naturales. Por lo tanto, proteger la biodiversidad implica también cuidar las condiciones que sostienen la vida y el bienestar de la sociedad.

Olivera coincide en la necesidad de extender el compromiso ambiental más allá de las áreas protegidas. Desde su experiencia, considera fundamental que la conservación esté presente en las escuelas, las universidades y los distintos espacios de la comunidad, para que el conocimiento y la valoración del patrimonio natural puedan transmitirse a las nuevas generaciones.

El trabajo en equipo y el compromiso de las nuevas generaciones

A lo largo de su trayectoria, Olivera también encontró en el reconocimiento de la comunidad una motivación para continuar con su tarea. Saber que los ciudadanos valoran el trabajo de los guardaparques representa una de las satisfacciones de una profesión en la que los resultados dependen del esfuerzo colectivo.

En ese sentido, destaca que el funcionamiento del sistema provincial no se sostiene únicamente con el trabajo de los guardaparques, sino también con el aporte del personal administrativo y de otros trabajadores que participan en las tareas cotidianas.

El vínculo entre compañeros y el acompañamiento de la sociedad forman parte de las experiencias que valora de su recorrido. Además, observa con expectativas la incorporación de nuevos integrantes al cuerpo, que aportan ideas renovadas y permiten dar continuidad al trabajo de conservación.

Su mensaje apunta a sostener el esfuerzo conjunto para que las próximas generaciones continúen cuidando y valorando el patrimonio natural de Misiones.

Por su parte, Freyer invita a reflexionar sobre el sentido de esta conmemoración y la importancia de mantener el compromiso con las áreas naturales protegidas. Su planteo también alcanza a quienes no integran el cuerpo de guardaparques, pero pueden contribuir al cuidado del ambiente desde sus actividades diarias.

Una tarea que continúa en Misiones

Los testimonios de Olivera y Freyer permiten conocer distintas etapas de la historia de los guardaparques provinciales y las experiencias que marcaron su trabajo. El recuerdo de Horacio Foerster, los cambios en las herramientas de conservación y las emergencias ambientales forman parte de una trayectoria vinculada con la protección de la biodiversidad.

En este 19 de octubre, Misiones reconoce a quienes desarrollan esa labor y mantiene presente la memoria de quienes perdieron la vida en cumplimiento de sus funciones.

El desafío es sostener el trabajo en las áreas naturales protegidas, fortalecer la conciencia ambiental y promover la participación de la comunidad. De esa manera, la conservación podrá continuar como una responsabilidad compartida entre quienes trabajan en el territorio y quienes forman parte de la sociedad misionera.

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