El productor misionero enfrenta cada campaña con la mirada puesta en las condiciones del tiempo. En un contexto marcado por la variabilidad climática, contar con información histórica permite anticipar escenarios y tomar medidas para reducir el impacto de fenómenos extremos sobre las chacras.
En este marco, la Estación Experimental Agrometeorológica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Cerro Azul cumplió 60 años de registros diarios continuos. Esta serie histórica constituye una herramienta para analizar el comportamiento del clima en Misiones y evaluar los posibles efectos de eventos como el actual fenómeno de «El Niño».
Silvia Albarracín, responsable del área, explicó que el control de calidad de los registros permite disponer de información confiable para analizar escenarios y establecer medidas preventivas.
La memoria climática como herramienta de prevención
Los registros acumulados durante seis décadas permiten comparar distintos períodos y dimensionar la cantidad de precipitaciones que pueden producirse durante eventos asociados con «El Niño».
Albarracín señaló que durante uno de los episodios fuertes registrados en Misiones, correspondiente a 1991-1992, se alcanzó una precipitación anual de 2.132,8 milímetros. En tanto, el máximo se produjo durante 1997-1998, cuando la estación registró 3.022,6 milímetros.
Según la especialista, el episodio de 1997-1998 fue el más intenso de los eventos de «El Niño» registrados en Misiones. Además, recordó que en agosto de 1972 se registraron 449,3 milímetros de lluvia durante ese solo mes.
La información permite conocer los volúmenes de precipitación que pueden registrarse en la provincia y, a partir de esos antecedentes, adoptar medidas de prevención destinadas a reducir posibles daños sobre los cultivos.
Las consultas de los productores
La información meteorológica es requerida por los productores durante todo el año, aunque las consultas cambian de acuerdo con la época y las necesidades de cada actividad.
Actualmente, una parte importante de las consultas está relacionada con los milímetros de precipitación y con la posibilidad de que se produzcan heladas tardías, debido a sus efectos sobre los cultivos.
Durante el invierno, la atención se concentra especialmente en las heladas y en su intensidad. En verano, en cambio, los productores consultan sobre los milímetros de evaporación y las necesidades vinculadas con los sistemas de riego.
Respecto de las bajas temperaturas registradas recientemente, Albarracín explicó que las heladas observadas durante agosto y septiembre se encuentran dentro de los parámetros históricos de la estación de Cerro Azul y son eventos frecuentes para la región.
El impacto de El Niño
El fenómeno genera alteraciones en las condiciones climáticas y puede modificar tanto las temperaturas como las precipitaciones. En este contexto, los registros históricos permiten identificar valores que ya fueron observados en años anteriores y compararlos con el comportamiento actual.
Albarracín explicó que, durante «El Niño», pueden registrarse anomalías en las temperaturas y las precipitaciones. Además, señaló que el fenómeno provoca un aumento de las temperaturas medias, por lo que pueden presentarse jornadas más cálidas de lo habitual.
La variabilidad también se manifiesta dentro de la propia provincia. Según la especialista, los productores de la zona centro y sur todavía no enfrentaron las mayores consecuencias hídricas del fenómeno, a diferencia de lo ocurrido en el norte de Misiones, donde se registraron tormentas severas.
Las precipitaciones presentan diferencias entre las distintas zonas de la provincia, por lo que mientras algunos sectores reciben abundantes lluvias, otros mantienen registros más moderados.
Seis décadas de información
La continuidad de los registros de la Estación Experimental Agrometeorológica de Cerro Azul permitió construir una base de datos que actualmente funciona como una herramienta de consulta para productores y especialistas.
Albarracín destacó además el trabajo realizado durante estas seis décadas por quienes estuvieron a cargo de sostener y desarrollar la estación. En ese sentido, mencionó a Hugo Galeano, José Olinuck, Marta Farinola, Antonio Cardozo y Lucas Morel como parte de quienes realizaron tareas fundamentales para conservar esta información.
La serie histórica permite así contar con antecedentes sobre temperaturas y precipitaciones y utilizarlos para analizar las condiciones actuales. Para los productores misioneros, estos registros constituyen una fuente de información destinada a mejorar la planificación y adoptar medidas preventivas frente a la variabilidad del tiempo.
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