Una voz autorizada en el estudio del clima global ha puesto el foco en nuestra región con un mensaje claro y contundente. Julián Báez Benítez, director regional de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), lanzó una seria advertencia sobre el impacto que el cambio climático está teniendo y tendrá sobre los ríos Paraná y Uruguay, dos arterias fluviales cruciales para el ecosistema y la economía de Misiones y toda la cuenca del Plata.
Un diagnóstico científico inapelable
Lejos de los debates que buscan sembrar dudas, Báez Benítez fue categórico al afirmar que “la discusión científica sobre el cambio climático está saldada”. Esta declaración no es menor: significa que el consenso de la comunidad científica internacional es abrumador y que la prioridad ya no es discutir si el fenómeno es real, sino cómo actuar frente a sus consecuencias inevitables. El tiempo de la negación ha terminado; ha comenzado, con urgencia, el tiempo de la adaptación y la mitigación.
Para cuencas como las del Paraná y el Uruguay, este diagnóstico se traduce en una mayor frecuencia de eventos extremos. Las sequías históricas que hemos presenciado en los últimos años, con bajantes que afectan la navegación, la generación de energía y el acceso al agua potable, son una cara de la moneda. La otra son las inundaciones súbitas y devastadoras, que también se vuelven más probables en un clima alterado y volátil.
El desafío de la articulación local
El experto de la OMM no se limitó al diagnóstico, sino que apuntó directamente a la solución: una mejor articulación local. Este llamado a la acción resuena con especial fuerza en una región donde la gestión de los recursos hídricos es compartida por múltiples jurisdicciones, tanto a nivel provincial como internacional. La salud de nuestros ríos no depende de esfuerzos aislados, sino de políticas coordinadas que abarquen desde la conservación de las selvas en las cabeceras de las cuencas hasta la planificación urbana y agrícola en sus riberas.
La advertencia de Báez Benítez funciona como un recordatorio crucial. Proteger los ríos Paraná y Uruguay es una tarea que nos involucra a todos: gobiernos, sector productivo y ciudadanos. La resiliencia de nuestra región frente a un futuro climático desafiante depende de la capacidad que tengamos para transformar el conocimiento científico en acciones concretas, colaborativas y sostenidas en el tiempo.
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