Durante los últimos años, las preferencias de los viajeros comenzaron a modificar la concepción tradicional del turismo de alta gama. Si durante mucho tiempo este segmento estuvo asociado a grandes ciudades, hoteles de gran escala y una amplia oferta de servicios, actualmente también incorpora otros atributos, como el tiempo, la privacidad, el silencio y el contacto con la naturaleza.