Kaia Minn, una joven de Massachusetts, diseñó un sistema biodegradable que utiliza cáscaras de naranja y otros vegetales para proteger semillas en suelos dañados. Su proyecto, que ya gana premios internacionales, es un ejemplo de economía circular aplicada a la recuperación de ecosistemas.
Impulsada por la ONG Eco House Global, esta competencia gratuita combina la pasión del fútbol con la acción climática, invitando a jóvenes a desarrollar soluciones reales para sus comunidades.
Los efectos de la crisis ambiental, como incendios más devastadores, olas de colar, sequía y mala calidad del aire, están alimentando una “ansiedad climática”...