Una investigación revoluciona la producción de energía limpia al transformar el cobre y níquel de residuos electrónicos en catalizadores de bajo costo, reemplazando a metales preciosos como el platino.
Hydrocult convierte la energía cinética de los autos en una fuente limpia y renovable de hidrógeno, sin necesidad de altas presiones ni temperaturas extremas.