La presencia persistente de mosquitos dejó de ser una simple molestia estacional y se convirtió en una señal de un problema ambiental de mayor profundidad. En ese marco, la deforestación aparece como un factor determinante que altera los equilibrios ecológicos y acerca los riesgos sanitarios a las poblaciones humanas.
Tras 25 años de negociaciones, el histórico pacto comercial genera una profunda preocupación en organizaciones ecologistas, que advierten sobre un posible aumento de la deforestación y las emisiones en Sudamérica.
Mientras la provincia celebra una histórica reducción de la deforestación, el ministro Martín Recamán alza la voz para proteger una herramienta legal clave para el futuro de la Selva Paranaense y los ecosistemas del país.
Un nuevo estudio revela una conexión preocupante: a medida que alteramos los ecosistemas, los mosquitos que antes se alimentaban de fauna silvestre ahora nos eligen como su principal fuente de alimento, aumentando los riesgos para la salud.
Con cifras que marcan un hito en la conservación, Misiones demuestra que es posible frenar la pérdida de bosques nativos. Un logro que protege la biodiversidad única de la Selva Paranaense y abre nuevas oportunidades para la economía sostenible en la región.
Un nuevo análisis de MapBiomas Argentina, difundido por Fundación Vida Silvestre, revela el alcance de la transformación del uso del suelo en el país y enciende alarmas sobre la conservación de ecosistemas claves.
Durante décadas, la estación seca de la Amazonía se ha vuelto cada vez más árida, un proceso estrechamente relacionado con la deforestación. Un estudio reciente publicado en Nature Communications confirmó con datos concretos lo que los científicos advertían desde hace tiempo: la pérdida de cobertura vegetal no solo transforma los paisajes, también altera el clima regional. Según el análisis, el 74,5 % de la disminución de las precipitaciones en la cuenca está directamente vinculado a la deforestación, que a su vez ha contribuido al aumento de las temperaturas extremas en la región.
Una técnica legal pero devastadora avanza sobre uno de los biomas más biodiversos del planeta. El correntão —una cadena de acero arrastrada por tractores— destruye miles de hectáreas por día en nombre del agronegocio. Organizaciones ambientalistas, científicos y comunidades locales alertan sobre su impacto irreparable.