En la zona de Cruce Caballero, en el municipio de San Pedro, avanza un proyecto privado orientado a la restauración de la Mata Atlántica, con el objetivo de consolidar un corredor biológico clave entre Argentina y Brasil. La iniciativa, impulsada por la empresa Niderport, busca recomponer la conectividad de uno de los ecosistemas más degradados de la región.
El área intervenida perteneció a una antigua forestal de origen belga y hoy representa un punto estratégico para reducir la fragmentación ambiental. En ese sentido, el proyecto apunta a restablecer la continuidad de los últimos remanentes de selva, favoreciendo la integración de la biodiversidad.
Tecnología y trabajo con comunidades
El plan incorpora un enfoque que combina tecnología y participación local. Según explicó el cofundador de la firma, Juan Núñez, la propuesta no se limita a la plantación de especies, sino que incluye sistemas de trazabilidad para monitorear el crecimiento del bosque, prevenir incendios y optimizar la ubicación de las especies nativas.
Asimismo, el desarrollo contempla el trabajo conjunto con comunidades locales y pueblos originarios. Este esquema busca garantizar la sostenibilidad del proceso, al tiempo que permite avanzar hacia la generación de créditos de carbono de alta calidad.
Un ecosistema en estado crítico
La intervención responde a la situación actual de la Mata Atlántica a nivel regional. De acuerdo con Núñez, este ecosistema, que originalmente se extendía desde Río de Janeiro hasta Uruguay, hoy conserva apenas entre el 7% y el 10% de su superficie original. En Paraguay, incluso, se encuentra prácticamente desaparecido.
En este contexto, Misiones mantiene una porción significativa, aunque afectada por décadas de explotación selectiva. Por lo tanto, la restauración se presenta como una herramienta central para recuperar funciones ecológicas esenciales.
Un proceso de décadas
El proyecto tiene una proyección de largo plazo, con una duración estimada de entre 80 y 100 años. A diferencia de la regeneración natural, que puede demandar entre 500 y 1000 años para alcanzar el estado original del bosque, la restauración activa busca acelerar ese proceso mediante intervenciones planificadas.
En el terreno, los trabajos incluyen acciones para erradicar la caza furtiva y la tala ilegal, a cargo de equipos de guardaparques. Además, en sectores degradados por la presencia de tacuaras, se implementan técnicas específicas como la apertura de fajas para la plantación de especies nativas de madera dura y frutales, así como el control de lianas y trepadoras que afectan el crecimiento del bosque.
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