En un hallazgo que vuelve a poner en evidencia la inmensa riqueza biológica de la Amazonia, un equipo de científicos del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), con sede en Brasil, ha descubierto una nueva especie de sapo venenoso con características únicas tanto en su apariencia como en su comportamiento. La especie ha sido denominada Ranitomeya aquamarina, en alusión al color del agua del mar y a la piedra preciosa aguamarina, debido a los deslumbrantes tonos metálicos que exhibe su piel.
El descubrimiento fue publicado en la revista científica ZooKeys y constituye el primer registro de una rana venenosa del género Ranitomeya en más de una década, marcando un hito para la herpetología sudamericana. Esta especie fue encontrada en una región remota y bien preservada del río Eiru, un afluente del río Juruá, en el estado de Amazonas, una de las zonas más biodiversas del planeta y, a su vez, una de las menos exploradas.
Una joya viviente del bosque tropical
Ranitomeya aquamarina es un anfibio de tamaño diminuto, que apenas alcanza entre 15 y 18 milímetros de longitud en su etapa adulta. Sin embargo, lo que le falta en tamaño lo compensa con una deslumbrante apariencia: su piel exhibe tonos metálicos en azul, verde esmeralda y naranja intenso, que recuerdan al brillo de piedras preciosas bajo el sol. Este fenómeno de iridiscencia no tiene únicamente una función estética, sino que actúa como una señal de advertencia para los posibles depredadores.
La especie se caracteriza por una coloración aposemática, es decir, una estrategia evolutiva en la que los colores llamativos cumplen la función de alertar a otros animales sobre su toxicidad. Este tipo de advertencia visual es común en anfibios venenosos, y en el caso de R. aquamarina, su patrón de color parece haber evolucionado para maximizar la eficacia de esta defensa química.

Toxinas poderosas y escasa población
Durante el proceso de investigación, los científicos pudieron recolectar solo 12 ejemplares en la región del hallazgo. Este bajo número sugiere que Ranitomeya aquamarina podría ser una especie poco común, al menos en los sectores explorados hasta el momento. El escaso número también ha despertado alarmas sobre la necesidad de implementar estrategias de conservación, ya que la distribución de la especie podría estar limitada a zonas específicas del bosque amazónico, lo que la haría vulnerable a los cambios ambientales y a la actividad humana.
Los análisis de laboratorio confirmaron que esta rana secreta toxinas por su piel, aunque su composición química aún está siendo estudiada. Estas sustancias, según los investigadores, podrían tener un potencial uso biomédico, como ha ocurrido con otros compuestos derivados de anfibios venenosos en la farmacología moderna.
Un comportamiento que rompe esquemas
Uno de los aspectos más sorprendentes del descubrimiento no está únicamente en el aspecto físico de Ranitomeya aquamarina, sino en su comportamiento social. Los investigadores observaron indicios de monogamia, un fenómeno extremadamente raro entre los anfibios. En general, las ranas y sapos presentan estrategias reproductivas que no implican vínculos estables entre los miembros de una pareja. Sin embargo, en esta especie, los machos demostraron un apego inusual hacia su compañera.
Según el equipo del Inpa, cuando una hembra era capturada por los investigadores para estudio, el macho comenzaba a emitir vocalizaciones intensas e insistentes. Este canto se prolongaba durante horas, especialmente en las primeras horas de la mañana, y constaba de entre 21 y 45 notas por secuencia, en una suerte de trino continuo. Los especialistas interpretan este canto como una protesta ante la separación y, al mismo tiempo, como un mecanismo de defensa territorial.
Este comportamiento podría significar que R. aquamarina forma parejas fijas, al menos durante un periodo prolongado. Las ranas del género Ranitomeya ya eran conocidas por mostrar cierto cuidado parental, como transportar a sus renacuajos en la espalda hacia lugares seguros. Sin embargo, esta manifestación de apego emocional y posible monogamia añade una capa más de complejidad al entendimiento de las relaciones sociales en anfibios.
Adaptaciones para la vida en la selva
La nueva especie presenta una serie de adaptaciones anatómicas que la hacen perfectamente adecuada para la vida en la selva húmeda. Sus patas están dotadas de discos adhesivos en las puntas de los dedos, que funcionan como ventosas naturales, permitiéndoles trepar árboles, hojas grandes o superficies resbaladizas con facilidad. Esto indica que la especie tiene hábitos principalmente arbóreos, desplazándose a través de las plantas del sotobosque para cazar insectos o depositar sus huevos en pequeñas cavidades con agua.
Además, se ha observado que su comportamiento es predominantemente diurno, algo que también resulta poco habitual entre los sapos y ranas de zonas tropicales, que suelen ser más activos durante la noche. Esta actividad diurna podría estar relacionada con su estrategia de defensa visual: al mostrarse durante el día, sus colores alertan a los depredadores potenciales en el momento más visible.
Impulso a la conservación y nuevas investigaciones
El descubrimiento de Ranitomeya aquamarina no solo amplía el catálogo de especies conocidas en la Amazonia, sino que también actúa como un llamado de atención sobre la necesidad urgente de proteger estos ecosistemas únicos. El equipo científico responsable del hallazgo espera que este nuevo registro estimule iniciativas de conservación y fomente la creación de áreas protegidas adicionales en la región del río Eiru.
“La Amazonia aún guarda innumerables secretos”, señaló en un comunicado el herpetólogo principal del estudio, Dr. Marcelo Ribeiro. “Cada nueva especie que descubrimos refuerza la idea de que conocemos apenas una fracción de la biodiversidad que habita estos bosques. La existencia de una rana venenosa monógama, con una coloración tan espectacular, es una muestra de la complejidad y la maravilla de la vida silvestre que aún nos espera”.
Además, los investigadores han anunciado que continuarán monitoreando la zona para determinar la densidad poblacional de R. aquamarina, sus patrones reproductivos más detallados, y los posibles usos farmacológicos de sus toxinas. También se espera que el hallazgo sirva de base para programas educativos que resalten la importancia de la ciencia en la conservación de los ecosistemas tropicales.
Una especie que simboliza el misterio y la riqueza de la Amazonia
En un mundo donde las tasas de extinción superan las de descubrimiento de nuevas especies, Ranitomeya aquamarina representa un símbolo de esperanza y de la riqueza inexplorada de la Amazonia. Su hallazgo no solo fascina a los científicos por su color y comportamiento, sino que también emociona a todos aquellos que aún creen en el poder de la naturaleza para sorprender y enseñarnos.
Mientras los trinos agudos de este pequeño sapo metálico resuenan en la espesura del bosque, la comunidad científica y ambientalista tiene la responsabilidad de proteger su canto, su hábitat y su historia. Porque conservar la Amazonia no es solo preservar especies exóticas, sino también proteger los secretos que aún guarda el corazón verde del planeta.
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