El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y distintos organismos climáticos anticipan que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte hacia fines de 2026. Ante este escenario, una nueva Nota Técnica Conjunta elaborada por equipos de la Universidad Federal de Santa María, la Universidad Nacional del Nordeste y la Administración Provincial del Agua del Chaco actualizó las perspectivas para el período 2026-2027 y planteó recomendaciones para los municipios.
El documento propone seguir la evolución en dos escalas. Por un lado, las precipitaciones y su intensidad. Por otro, el comportamiento de las principales cuencas que aportan al sistema Paraná-Paraguay. En este marco, el Paraná medio concentra especial atención debido a la posibilidad de un incremento de los caudales a partir de octubre.
Un escenario de mayor intensidad para El Niño
La Nota Técnica Conjunta N° 4/2026, elaborada el 14 de agosto, señala que las evaluaciones del Servicio Meteorológico Nacional, la NOAA/CPC, el International Research Institute for Climate and Society, el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo y la Organización Meteorológica Mundial coinciden en que El Niño podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte, con su mayor desarrollo hacia fines de 2026.
Durante julio se registró un aumento de la temperatura superficial del mar en distintas zonas del Pacífico ecuatorial, acompañado por cambios en los vientos y otros indicadores vinculados con el fenómeno. Estos elementos muestran una mayor interacción entre las condiciones del océano y la atmósfera.
La NOAA/CPC informó el 13 de agosto que El Niño había aumentado su intensidad durante el último mes. Además, estimó una probabilidad superior al 90 por ciento de que alcance la categoría de muy fuerte durante la primavera de 2026 y el verano 2026-2027. Para octubre, noviembre y diciembre, el organismo calculó también un 69 por ciento de probabilidad de que el indicador utilizado para medir su intensidad alcance o supere los 2,5 °C.
Sin embargo, el documento aclara que una mayor intensidad de El Niño no implica necesariamente que se produzcan inundaciones o impactos de magnitud récord. Las previsiones son probabilísticas y no permiten determinar por sí solas dónde se concentrarán las lluvias más intensas ni qué niveles alcanzarán los ríos.
El Paraná Medio concentra la atención
Para el Paraná Medio, el estudio prevé una recuperación progresiva de los caudales desde agosto y un aumento mayor a partir de octubre. En Corrientes, entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, las simulaciones ubican el valor central en categorías de caudal alto o extremadamente alto.
El análisis utiliza como referencia un punto asociado a Corrientes dentro del sistema de pronóstico estacional GloFAS/Copernicus, debido a su proximidad al Gran Resistencia. Una conversión exploratoria de esos caudales a niveles del río ubica desde noviembre el valor central por encima de los niveles de alerta y evacuación publicados para Corrientes.
No obstante, los investigadores remarcan que esta estimación no constituye un pronóstico operativo ni permite afirmar que esos niveles serán alcanzados en Corrientes, Barranqueras u otras localidades. La transformación de caudales en niveles del río incorpora fuentes adicionales de incertidumbre.
Por este motivo, el escenario debe ser utilizado como una referencia para reforzar el seguimiento y la preparación, y no como una alerta de inundación.
El comportamiento de las distintas cuencas
El documento destaca que no existe una respuesta uniforme en toda la Cuenca del Plata. El Alto Paraná, el río Paraguay y el Iguazú responden de manera diferente a las precipitaciones y sus efectos pueden trasladarse hacia el Paraná Medio en distintos momentos.
En el Iguazú, los sistemas de pronóstico analizados señalan la posibilidad de lluvias superiores a las habituales durante parte de la primavera y el verano. La cuenca requiere especial seguimiento debido a la rapidez con la que puede responder ante precipitaciones intensas.
El río Iguazú puede registrar aumentos rápidos de caudal en pocos días, mientras que el Alto Paraná puede aportar grandes volúmenes de agua durante períodos más prolongados. El río Paraguay, en cambio, presenta una respuesta más lenta. La coincidencia de estos aportes puede modificar posteriormente los niveles del Paraná Medio.
Para el río Uruguay aparece una señal de mayores precipitaciones extendidas, especialmente desde noviembre. Sin embargo, el documento advierte que este comportamiento no puede trasladarse directamente al sistema Paraná-Paraguay ni utilizarse como pronóstico específico para el Chaco y el Nordeste.
Lluvias intensas y respuesta rápida
El pronóstico del SMN para agosto, septiembre y octubre indica una mayor probabilidad de precipitaciones dentro de los valores habituales en el centro-oeste del Chaco y una señal de mayores lluvias hacia el norte del Litoral.
La distribución de las precipitaciones no será necesariamente igual en todas las localidades ni en todas las cuencas. Por eso, uno de los principales factores de preocupación para los municipios y las zonas rurales no es solamente el volumen acumulado durante un trimestre, sino también la intensidad y la velocidad con que pueden producirse las lluvias y el escurrimiento del agua.
El documento advierte que incluso con niveles normales en los grandes ríos pueden registrarse inundaciones, dificultades de drenaje, cortes de caminos, daños en actividades productivas y aislamiento de comunidades como consecuencia de precipitaciones intensas concentradas en pocas horas o días.
Recomendaciones para los municipios
Ante este escenario, la Nota Técnica propone aprovechar el tiempo disponible para fortalecer los mecanismos de preparación y respuesta.
Entre las medidas sugeridas se encuentra la revisión de los planes de contingencia, responsables, contactos, guardias y niveles de activación. También plantea actualizar los puntos donde suelen producirse anegamientos o cortes de caminos y verificar el estado de alcantarillas, canales, cunetas, sumideros y estaciones de bombeo.
A esto se suma la necesidad de revisar puentes, defensas, terraplenes y accesos, además de identificar refugios y rutas alternativas. El documento también recomienda actualizar los registros de población expuesta y organizar con anticipación equipos, maquinaria, combustible e insumos.
Otro aspecto señalado es la necesidad de establecer responsables para realizar el seguimiento de las lluvias locales y de la evolución del Alto Paraná, el río Paraguay y el Iguazú.
Seguimiento permanente
La propuesta plantea mantener una rutina de vigilancia durante todo el período. En condiciones normales, los municipios deberían revisar diariamente los pronósticos, avisos y alertas del SMN, además de las lluvias observadas, los niveles de los ríos y el estado de los puntos considerados críticos.
Cuando se prevean lluvias importantes, tormentas o condiciones que puedan afectar a sectores expuestos, se recomienda aumentar la frecuencia de actualización. En particular, ante precipitaciones importantes en la cuenca del Iguazú o aumentos rápidos de los niveles aguas arriba, el seguimiento podría pasar de una frecuencia semanal a una diaria o incluso más frecuente, de acuerdo con las indicaciones de los organismos competentes.
La Nota Técnica señala que las decisiones operativas y la comunicación con la población deben basarse en la información proporcionada por el SMN, el Instituto Nacional del Agua, la Administración Provincial del Agua del Chaco, Defensa Civil y los demás organismos competentes.
El escenario para 2026-2027 plantea, de esta manera, dos líneas de seguimiento simultáneas. Por un lado, las precipitaciones y sus posibles efectos. Por otro, la evolución de los ríos que aportan al Paraná Medio. El Niño presenta una probabilidad elevada de alcanzar una intensidad muy fuerte, aunque todavía no es posible determinar con precisión cómo se distribuirán sus efectos en cada localidad.
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