El avance del fenómeno de «El Niño» mantiene en alerta a distintos organismos y especialistas por la posibilidad de que se convierta en uno de los eventos más intensos registrados. Las proyecciones indican que el denominado «Super Niño» podría provocar lluvias muy por encima de los valores habituales y generar una crecida extraordinaria del río Paraná durante la primavera y el verano.
Los especialistas sostienen que la intensidad prevista para este episodio supera la registrada durante los eventos de El Niño de 1997 y 2015, además señalan que las condiciones actuales solo encuentran un antecedente comparable en el fenómeno ocurrido entre 1877 y 1878.
Los modelos climáticos muestran anomalías en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial de entre 5 y 7 grados por encima de los valores normales en algunos sectores, muy por encima de las anomalías habituales de un evento fuerte de El Niño, que suelen ubicarse entre 2 y 3 grados.
Aunque más de 30 modelos climáticos coinciden en la formación del fenómeno, todavía existe incertidumbre respecto de las regiones donde se concentrarán las lluvias más intensas. Durante julio y agosto podrían definirse con mayor precisión las zonas con mayor probabilidad de recibir precipitaciones extraordinarias, entre ellas la región pampeana, el Litoral argentino y las cuencas de Brasil y Paraguay.
Pese a esa incertidumbre, los antecedentes climáticos muestran que alrededor del 90% de los eventos de esta magnitud terminan generando precipitaciones excepcionales o importantes crecidas del río Paraná. Los especialistas estiman que el período de mayor impacto se extendería entre octubre y febrero, por lo que recomiendan revisar la infraestructura de drenaje, canales, estaciones de bombeo y planes de contingencia.
Las advertencias también llegan desde la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que elevó al 81% la probabilidad de que El Niño alcance la categoría de «muy fuerte» durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre. El organismo continúa monitoreando tanto el aumento de la temperatura del Pacífico ecuatorial como los patrones atmosféricos que confirman el desarrollo del fenómeno.
De acuerdo con los antecedentes históricos, un evento intenso de El Niño incrementa las lluvias sobre la Cuenca del Plata. Entre las zonas con mayor riesgo se encuentran Entre Ríos, Santa Fe, el este de Córdoba y el norte de Buenos Aires, además de Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil.
Las precipitaciones podrían presentarse mediante tormentas intensas y provocar crecidas de ríos durante la primavera y el verano. Si bien el aporte de agua podría favorecer algunos cultivos tras varios años marcados por el déficit hídrico, también existe preocupación por el riesgo de inundaciones urbanas y rurales, dificultades logísticas y pérdidas en distintas actividades productivas.
Otro de los aspectos que preocupa es el comportamiento de las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. Las lluvias que se registren en el sur de Brasil podrían incrementar significativamente los caudales y sostener crecidas estacionales incluso hasta marzo o abril, aun cuando el fenómeno comience a perder intensidad.
Además, la NOAA advirtió que este episodio se desarrolla en un contexto de temperaturas oceánicas récord, una condición que podría potenciar la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas severas y olas de calor.
Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la preparación y la planificación serán fundamentales para reducir los impactos. Si bien todavía no es posible determinar con exactitud dónde se concentrarán las mayores lluvias, recomiendan fortalecer las medidas preventivas y la coordinación entre los distintos organismos para afrontar un fenómeno que podría ubicarse entre los más intensos de las últimas décadas.
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