La Copa del Mundo de la FIFA 2026, que se celebrará en Norteamérica, no solo enfrentará la pasión de millones de aficionados, sino también un adversario cada vez más impredecible: el cambio climático. Un informe revelador, publicado por las organizaciones Football for Future y Common Goal, ofrece la primera evaluación exhaustiva de los riesgos climáticos que amenazan las sedes del torneo, encendiendo las alarmas sobre la seguridad de jugadores y espectadores.
Un Diagnóstico Científico para el Deporte Rey
El estudio, realizado en colaboración con la prestigiosa firma de análisis de riesgo climático Jupiter Intelligence, marca un hito en la intersección entre deporte y ciencia ambiental. Por primera vez, se ha aplicado la rigurosidad de los modelos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) para analizar específicamente cada uno de los estadios y ciudades anfitrionas en Estados Unidos, México y Canadá.
El informe, titulado «Pitches in Peril» (Campos de Juego en Peligro), no se limita a generalidades. Proporciona un análisis detallado de las amenazas concretas que podrían impactar el desarrollo del evento deportivo más grande del planeta. El objetivo es claro: pasar de la conciencia a la acción, dotando a los organizadores de datos precisos para planificar un torneo más resiliente y seguro.
Calor Extremo y Eventos Severos: Las Amenazas en el Campo
Aunque el informe completo detalla un abanico de vulnerabilidades, dos peligros principales se destacan para un torneo que se disputará en pleno verano boreal. El primero es el riesgo de olas de calor extremo, especialmente en ciudades del sur de Estados Unidos y el norte de México, donde las temperaturas podrían alcanzar niveles peligrosos para la salud de los atletas de alto rendimiento y del público en las gradas.
El segundo gran desafío son los eventos climáticos severos, como tormentas torrenciales e inundaciones repentinas. La imagen de una cancha de fútbol anegada, que acompaña a muchos de estos análisis, deja de ser una anécdota para convertirse en una posibilidad real que podría forzar la suspensión de partidos, generar caos logístico y poner en riesgo la infraestructura.
Este análisis no es un ejercicio de alarmismo, sino una llamada a la preparación. El mundo del fútbol, con su inmensa influencia global, se enfrenta a la necesidad de adaptar sus operaciones a una nueva realidad climática. La Copa del Mundo 2026 tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de sostenibilidad y resiliencia en eventos masivos, demostrando que el juego más hermoso del mundo también puede ser un campeón en la protección de nuestro planeta.





