Juan Borus, especialista del prestigioso Instituto Nacional del Agua (INA), ha trazado un panorama de cautela para Misiones y sus alrededores, confirmando que en el horizonte cercano no se esperan lluvias de magnitud que puedan revertir la actual tendencia de los ríos. Si bien el escenario es menos crítico que la severa sequía de 2020, la advertencia pone el foco en la salud de nuestras cuencas.
Un panorama sin lluvias y con la memoria de 2020
En ese sentido, la falta de precipitaciones significativas es el factor dominante que condicionará el caudal de los ríos en las próximas semanas. Esta noticia resuena con especial intensidad en una provincia definida por el agua, como Misiones. El experto matiza el diagnóstico al señalar que la situación actual es “algo mejor” que la crisis registrada en 2020, un año que dejó imágenes impactantes de un río Iguazú con un caudal mínimo histórico y serias complicaciones para la navegación y el ecosistema.
Sin embargo, que el presente sea comparativamente mejor no implica una ausencia de riesgos. La memoria de aquella sequía sirve como un recordatorio de la vulnerabilidad de la región ante los ciclos climáticos y la importancia de una gestión hídrica previsora. La falta de lluvias sostenidas impide la recuperación completa de los acuíferos y mantiene la presión sobre los ecosistemas acuáticos.
La preocupación se centra en el río Uruguay
Mientras el Paraná y el Iguazú muestran una relativa estabilidad dentro de sus niveles bajos, la principal advertencia del especialista del INA se centra en la tendencia a la baja del río Uruguay. Este curso de agua, vital para las localidades de la costa este de Misiones, está experimentando un descenso constante que podría agudizarse si no se producen lluvias en sus cuencas altas, ubicadas en Brasil.
Esta bajante no es solo una estadística; tiene implicaciones directas para las comunidades ribereñas, la biodiversidad que depende del río y las actividades productivas de la zona. El monitoreo constante de su nivel será crucial para anticipar posibles inconvenientes y gestionar el recurso de manera eficiente. El informe del INA, por tanto, funciona como un llamado a la atención y a la acción preventiva, subrayando que en materia ambiental, la anticipación es siempre la mejor estrategia.
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