Una masa de aire ártico, extraordinariamente intensa, desciende sobre Centroamérica, provocando un desplome histórico de las temperaturas y heladas en regiones que rara vez experimentan estas condiciones. Millones de personas desde el sur de México hasta Costa Rica se enfrentan a un frío inusual, con registros extremos en zonas montañosas que ponen a prueba la resiliencia de sus ecosistemas y comunidades.
Del Polo Norte a los volcanes: El origen del frío extremo
El fenómeno tiene su origen en una poderosa masa de aire polar que, la semana pasada, congeló gran parte de Estados Unidos, causando tormentas invernales severas y al menos 50 víctimas fatales. Ahora, impulsada por un robusto sistema de altas presiones, esta ola ártica se desplaza de manera atípica hacia el sur, canalizando aire helado directamente hacia el istmo centroamericano. Las autoridades meteorológicas de la región han emitido alertas que se mantienen vigentes, anticipando que las condiciones podrían persistir e incluso intensificarse con la llegada de un nuevo frente frío en los próximos días.
Récords congelados: El impacto país por país
Guatemala, Honduras y El Salvador son los países más afectados por este episodio climático. En Guatemala, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) confirmó que se trata de una de las jornadas más frías del año. En la ciudad de Quetzaltenango, los termómetros se desplomaron hasta los -2°C, cubriendo el paisaje con una capa de escarcha. Mientras tanto, la Ciudad de Guatemala registró un mínimo histórico de 7.2°C, una cifra que, agravada por el viento, genera una sensación térmica aún más baja.
En Honduras, la capital, Tegucigalpa, amaneció con una de sus mañanas más frías en décadas, marcando 9°C. Aunque los récords absolutos de los años 60 y 70 son más bajos, este valor representa un descenso notable. La situación es más crítica en el occidente del país, donde comunidades rurales en zonas altas como Intibucá se preparan para mínimas que podrían alcanzar los 6°C, obligando a los residentes a recurrir a sistemas de calefacción artesanales para combatir el frío penetrante.
El Salvador no se queda atrás en cuanto a cifras históricas. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) informó de temperaturas récord en la región occidental. En la Finca Los Andes, Santa Ana, el termómetro marcó un nuevo mínimo histórico de 3.5°C, superando un registro que se mantenía vigente desde 1988. Este evento subraya la vulnerabilidad de la región ante irrupciones polares, con efectos directos en la salud de la población y la seguridad de los cultivos.
Un futuro de extremos: Vulnerabilidad y proyección climática
Más allá de las cifras, esta ola de frío ártico en el trópico es un claro recordatorio de la creciente variabilidad de nuestro clima. Los descensos bruscos de temperatura, especialmente durante la noche, y la aparición de heladas en zonas agrícolas de montaña, ponen en riesgo cultivos sensibles como el café y las hortalizas, que son pilares económicos para muchas comunidades rurales. Las autoridades recomiendan extremar las precauciones, especialmente con niños y ancianos, y seguir de cerca los reportes oficiales.
Este episodio excepcional no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un patrón global de eventos meteorológicos cada vez más extremos e impredecibles. La irrupción de aire polar en latitudes tan bajas desafía los modelos climáticos tradicionales y nos obliga a repensar nuestra preparación y adaptación ante un futuro donde lo «inédito» podría convertirse en la nueva normalidad.
Tal vez te interese leer: https://valorambiental.com.ar/aviso-vs-alerta-clima-extremo/





