sábado, enero 31, 2026
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Patrulla náutica binacional refuerza el control sobre el río Uruguay y decomisa artes de pesca ilegales en un tramo de alto valor ambiental

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En una nueva acción de vigilancia destinada a prevenir la pesca ilegal y proteger los recursos naturales del río Uruguay, se llevó adelante una patrulla náutica conjunta entre Guardaparques del Parque Provincial Moconá, dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, y personal del Parque do Turvo, en Brasil. La operación contó además con el acompañamiento de dos efectivos de Prefectura Naval Argentina, que sumaron apoyo técnico y de navegación en un sector fronterizo caracterizado por su alta sensibilidad ambiental y su relevancia para la conservación de la biodiversidad acuática.

El operativo se inscribe dentro de las tareas permanentes de monitoreo que ambos países realizan en esta zona, donde la presión de actividades furtivas constituye un riesgo constante. La protección del río Uruguay y de los ecosistemas asociados forma parte de una agenda de trabajo sostenida, que busca evitar daños en poblaciones ícticas y mantener el equilibrio ecológico en una región que, por su riqueza natural, demanda presencia institucional frecuente.

Un recorrido estratégico para cubrir ambos márgenes del río

La patrulla comenzó su recorrido desde el puerto, avanzando río arriba hasta alcanzar el kilómetro 1238. Esta primera etapa permitió realizar un control exhaustivo de los sectores superiores del tramo, en un punto donde la dinámica del río, sus afluentes y las características del paisaje favorecen la instalación de artes de pesca ilegales. La presencia de guardaparques de Misiones y del Parque do Turvo permitió un abordaje integrado de las dos márgenes, considerando que el curso del río Uruguay funciona como límite internacional y, al mismo tiempo, como corredor biológico compartido.

Una vez alcanzado el punto más elevado del operativo, el equipo inició el descenso por el cauce hasta el kilómetro 1196, pasando aguas abajo de la barra del arroyo Paraíso. Esta zona se encuentra por fuera del límite sur del Parque do Turvo, lo que permitió ampliar la vigilancia a un tramo de relevancia estratégica debido a la recurrencia de prácticas furtivas y al uso histórico del sector para la colocación de espineles, redes y otros elementos prohibidos para la pesca.

Durante todo el trayecto —que incluyó el sector comprendido entre la barra del arroyo Yabotí, zonas de fuerte biodiversidad y otros puntos donde los antecedentes de actividad ilegal son recurrentes— los equipos de ambos países coordinaron acciones simultáneas. Este trabajo implicó el control visual de ambas márgenes, la inspección detallada de la superficie del agua y la detección de dispositivos sumergidos o parcialmente ocultos, que suelen instalarse aprovechando la vegetación ribereña o la profundidad irregular del cauce.

Decomiso de artes ilegales y liberación de ejemplares atrapados

Como resultado del operativo, se procedió al decomiso de un conjunto significativo de elementos prohibidos utilizados para la pesca furtiva. Entre ellos, se registraron ocho espineles con una extensión total que alcanzaba aproximadamente 1000 metros. Este tipo de aparejo, que se instala de manera longitudinal sobre el cauce, funciona como una línea con múltiples anzuelos que captura indiscriminadamente especies de todo tamaño, afectando tanto peces de interés comercial como ejemplares reproductores y fauna no objetivo.

Además, se decomisaron tres redes de trasmallo de unos 30 metros cada una. Estas redes, prohibidas por su alto impacto en el ambiente acuático, operan generando una barrera que retiene una gran cantidad de peces, especialmente en zonas donde la corriente obliga a los ejemplares a concentrarse. Su uso constituye una de las principales amenazas para las poblaciones locales, ya que no distingue entre especies protegidas, juveniles o individuos en período de reproducción.

Se encontraron también nueve esperas de gajos, un tipo de arte de pesca artesanal que utiliza ramas o troncos para sostener anzuelos o líneas. Aunque su tamaño y apariencia pueden hacerlos menos visibles, generen impactos similares, principalmente porque permanecen colocados durante largos períodos y capturan peces sin control.

Durante el proceso de retiro de estos elementos del agua, los equipos detectaron la presencia de peces atrapados. En total, fueron liberados ocho ejemplares de distintas especies, entre las que se encontraban dorado, bagre pintado, voga y manguruyú. Todas estas especies tienen un rol ecológico importante dentro del sistema del río Uruguay, y algunas de ellas son altamente vulnerables a la presión de la pesca furtiva por su tamaño, valor comercial o comportamiento migratorio.

La liberación inmediata de los peces permitió evitar pérdidas adicionales y destacó la importancia de este tipo de patrullaje en horas en las que los artes ilegales suelen encontrarse activos. La acción rápida de los guardaparques y del personal de Prefectura fue decisiva para rescatar a los ejemplares que aún presentaban condiciones compatibles con la supervivencia.

Coordinación binacional: un componente esencial de la vigilancia

La acción conjunta entre Misiones y el estado de Rio Grande do Sul, a través del Parque do Turvo, representa un aspecto central del operativo. El río Uruguay, al funcionar como límite internacional, demanda un esfuerzo coordinado que permita abarcar la totalidad del espacio fluvial. La colaboración entre ambos cuerpos de guardaparques fortalece la capacidad de control y permite abordar la problemática de la pesca ilegal desde una perspectiva integral.

Este tipo de patrullaje favorece la unificación de criterios de vigilancia, el intercambio de información sobre puntos críticos y la coordinación de intervenciones en sectores donde la pesca furtiva suele adaptarse a la presencia intermitente de las autoridades. Cuando los equipos operan de manera simultánea, se reduce la posibilidad de que los infractores utilicen diferencias jurisdiccionales o variaciones en los horarios de patrulla para evitar ser detectados.

La presencia de Prefectura Naval Argentina agrega un componente operativo fundamental. Su experiencia en navegación, su conocimiento del comportamiento del río y su capacidad para brindar apoyo en procedimientos de decomiso contribuyen a que la acción sea más eficiente y segura. En contextos fronterizos, donde la línea internacional avanza sobre el cauce, la intervención simultánea de fuerzas especializadas permite actuar con mayor precisión y reducir riesgos.

Patrulla náutica binacional refuerza el control sobre el río Uruguay y decomisa artes de pesca ilegales en un tramo de alto valor ambiental
Patrulla náutica binacional refuerza el control sobre el río Uruguay y decomisa artes de pesca ilegales en un tramo de alto valor ambiental

Un sector de alta sensibilidad ambiental

El tramo del río Uruguay donde se desarrolló el operativo forma parte de un corredor ecológico de relevancia para Argentina y Brasil. El Parque Provincial Moconá y el Parque do Turvo, ubicados en ambas márgenes, integran un área continua de selva paranaense donde convergen especies amenazadas, ecosistemas particulares y un paisaje natural que combina flora y fauna de alto valor.

Los cursos de agua que alimentan el río, como el arroyo Yabotí y el arroyo Paraíso, son fundamentales para la conectividad de la vida acuática. En ellos se desarrollan ciclos migratorios, etapas de reproducción y procesos ecológicos cruciales para mantener la diversidad de especies. La instalación de artes ilegales dentro de estos sectores no solo afecta a los peces capturados directamente, sino que desestabiliza el equilibrio de todo el sistema.

Por esa razón, las autoridades de ambos países sostienen patrullas periódicas en la zona. La vulnerabilidad del ambiente y la presencia de especies altamente valoradas en la pesca deportiva o comercial convierten a este tramo en un punto recurrente de actividad ilegal. La vigilancia constante es la principal herramienta para reducir los impactos, desmantelar puntos de captura no permitidos y desalentar el uso de métodos que deterioran el ambiente.

Operativos que permiten prevenir daños a largo plazo

Los decomisos realizados durante este patrullaje representan una acción directa para frenar la pesca furtiva, pero también tienen un efecto preventivo más amplio. La retirada del material ilegal interrumpe ciclos de captura que podrían extenderse durante días o semanas si los elementos permanecieran instalados. Cada espinel o red retirada del agua evita la muerte de peces y ayuda a mantener la integridad del ecosistema.

Por otro lado, la presencia periódica de patrullas genera un mensaje claro a quienes intentan desarrollar actividades ilegales. La detección de artes sumergidos indica que los infractores continúan utilizando estas técnicas, pero también que los controles son capaces de identificarlas y retirarlas. La presión institucional contribuye a disminuir estas prácticas, que suelen basarse en la percepción de ausencia de vigilancia.

La articulación binacional fortalece aún más el alcance de estas acciones. La continuidad en el trabajo conjunto permite planificar intervenciones más amplias, extender los recorridos y cubrir áreas que, por su extensión, serían difíciles de monitorear únicamente desde un lado de la frontera. Esta cooperación también facilita el registro de patrones repetidos, como horarios, ubicaciones o tipos de artes ilegales, lo cual permite afinar los operativos futuros.

La importancia de liberar ejemplares atrapados

Uno de los momentos más sensibles de la patrulla fue la detección de peces atrapados en los artes ilegales. El rescate y la liberación inmediata de los ocho ejemplares no solo evitó su muerte, sino que colaboró con la continuidad de las especies en el ecosistema. Algunas de ellas, como el dorado, tienen gran significado en la dinámica ecológica del río y cumplen funciones clave en la cadena trófica.

La posibilidad de liberar a los peces también evidencia el rol de los operativos en horarios estratégicos. Cuando la patrulla llega a sectores donde las redes o espineles se encuentran activos, aumenta la probabilidad de salvar ejemplares. Este factor explica la importancia de sostener patrullajes regulares y de realizar recorridos que abarquen distintos momentos del día.

El rescate de peces también permite identificar el impacto real de los artes encontrados. Saber qué especies quedan atrapadas en ellos contribuye a comprender el alcance de las prácticas ilegales y a orientar la planificación de futuros operativos hacia zonas donde la presión sobre especies vulnerables sea mayor.

Un esfuerzo continuo para proteger un río compartido

La patrulla realizada forma parte de una política sostenida en el tiempo, que considera al río Uruguay como un sistema que requiere vigilancia constante para conservar sus recursos naturales. Los ecosistemas acuáticos, especialmente en regiones de montaña y selva como esta, presentan ciclos frágiles que pueden alterarse con facilidad ante actividades furtivas. La pérdida de ejemplares reproductores, la reducción de juveniles o la captura indiscriminada generan efectos prolongados que afectan a toda la cadena ecológica.

En este contexto, la cooperación entre Misiones y Brasil es vital. El río es un espacio compartido y su cuidado depende del trabajo coordinado. Las acciones conjuntas fortalecen la presencia institucional, amplían la capacidad de control y mejoran la respuesta ante situaciones en las que la actividad ilegal se desplaza de un lado al otro de la frontera.

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