El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señaló que las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse de manera acelerada para minimizar el tiempo y la magnitud del calentamiento por encima de los 1,5 °C. Según el informe de 2026, si se mantienen las políticas actuales, la temperatura global podría aumentar hasta 2,8 °C durante este siglo.
Las reducciones necesarias para limitar el calentamiento
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió este miércoles que evitar que el calentamiento global supere de manera prolongada el límite de 1,5 °C respecto de la era preindustrial requiere recortes urgentes y sostenidos de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En su Informe sobre la Brecha de Emisiones de 2026, el organismo señaló que, ante la previsión de que ese umbral sea superado en los próximos años, resulta necesario limitar al máximo la magnitud y la duración de ese incremento para recuperar temperaturas inferiores a los 1,5 °C hacia finales de siglo, en línea con los objetivos del Acuerdo de París de 2015.
El escenario más favorable contemplado por el informe prevé que el calentamiento alcance un máximo de entre 1,7 y 1,8 °C a mediados de siglo y luego descienda por debajo de los 1,5 °C para 2100.
En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, sostuvo que superar temporalmente ese límite no implica abandonar el objetivo climático, aunque remarcó la necesidad de reducir al mínimo ese período. Por su parte, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, alertó sobre los riesgos asociados a cada incremento adicional de la temperatura, entre ellos las inundaciones, las olas de calor y los incendios forestales.
Las políticas actuales no alcanzan
Para acercarse al escenario de menor sobrecalentamiento, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberían disminuir un 18 % para 2030, un 45 % para 2035 y un 69 % para 2040, en comparación con los niveles de 2025.
Sin embargo, las proyecciones del organismo muestran una brecha considerable entre esas metas y los compromisos climáticos vigentes. Si se mantienen las políticas actuales, el calentamiento global podría alcanzar los 2,8 °C durante este siglo y continuar aumentando posteriormente.
Incluso si todos los países cumplieran plenamente sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que reúnen los compromisos y las políticas climáticas previstas por cada Estado, el incremento de la temperatura llegaría a 2,6 °C.
De acuerdo con el informe, esos compromisos permitirían reducir las emisiones apenas un 5,8 % para 2030 y entre un 11 % y un 15 % para 2035, porcentajes inferiores a los necesarios para limitar el calentamiento.
El PNUMA también indicó que las proyecciones empeoraron respecto del año anterior, en parte por la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y la revisión de las estimaciones históricas de emisiones. Además, consideró que los nuevos compromisos climáticos presentados desde la edición de 2025 tuvieron un impacto insignificante sobre las previsiones.
La eliminación de CO₂ y los sectores que siguen rezagados
El escenario más favorable también requiere retirar de la atmósfera y almacenar de forma permanente 320 gigatoneladas de dióxido de carbono durante este siglo. Ese volumen equivale aproximadamente a ocho veces las emisiones globales registradas en 2024.
No obstante, el organismo advirtió que existen incertidumbres sobre la posibilidad de alcanzar esa meta debido a las dificultades tecnológicas y socioeconómicas que implica.
A su vez, el informe identificó avances insuficientes en varios sectores evaluados durante el primer Balance Global del Acuerdo de París, realizado entre 2021 y 2023. Entre los principales problemas se encuentran el uso de combustibles fósiles, la deforestación y las emisiones de los sistemas energéticos y del transporte por carretera.
También señaló que las emisiones de gases distintos del dióxido de carbono, como el metano, continúan aumentando, se mantienen estables o no disminuyen al ritmo necesario para cumplir los objetivos climáticos.
Las energías renovables muestran avances
Pese a las dificultades, el PNUMA sostuvo que todavía es posible reducir las emisiones con rapidez mediante políticas públicas que impulsen cambios estructurales en países desarrollados y en desarrollo.
Para elaborar el informe, el organismo tomó como referencia más de 220 análisis de políticas públicas e instrumentos económicos, entre ellos medidas aplicadas al sector eléctrico e impuestos sobre el carbono. Esos estudios identificaron reducciones significativas de emisiones vinculadas con la implementación o el fortalecimiento de políticas climáticas.
Entre los avances destacados, el informe señaló que la capacidad mundial de generación de electricidad renovable creció, desde la adopción del Acuerdo de París, tres veces más rápido de lo previsto.
Ante este panorama, Andersen insistió en la necesidad de que los países implementen políticas que permitan alcanzar reducciones rápidas, profundas y sostenidas de las emisiones. El organismo considera que acelerar esas medidas será determinante para limitar el calentamiento global y reducir los riesgos climáticos durante las próximas décadas.
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