Unicef advirtió que cerca de 25,8 millones de niños y niñas de América Latina y el Caribe están siendo afectados por el fenómeno El Niño. El organismo señaló que las condiciones climáticas asociadas al fenómeno pueden incrementar los riesgos para la salud, la nutrición y el acceso a servicios esenciales, especialmente ante episodios de inundaciones y sequías.
Impacto sobre el agua, la salud y la alimentación
Lenay Alexandra Blason, asesora regional de Emergencias de Unicef, señaló que los principales efectos se concentran en los ámbitos de la salud, la nutrición y el acceso al agua y al saneamiento.
En países como Perú y Ecuador, el fenómeno modificó las condiciones climáticas y estuvo acompañado por deslizamientos de tierra. En tanto, en el Corredor Seco de Centroamérica, la falta de lluvias ya afecta a la actividad agrícola y genera dificultades para el acceso a alimentos.
Según lo señalado por Blason, esta situación podría extenderse entre noviembre y febrero del próximo año, con consecuencias sobre la disponibilidad de alimentos en las zonas afectadas.
Los riesgos para la infancia
Las inundaciones y las sequías pueden afectar de manera directa las condiciones de vida de los niños. La falta de agua segura y las olas de calor representan riesgos para la salud, mientras que las dificultades para acceder a alimentos adecuados pueden aumentar los problemas de malnutrición.
Además, las inundaciones pueden afectar las fuentes de agua y generar condiciones favorables para un incremento de las enfermedades de transmisión hídrica. El impacto también puede extenderse a infraestructura esencial, como escuelas y centros de salud.
En el Caribe y el Pacífico, Unicef señala que los huracanes y las inundaciones pueden profundizar estos problemas al afectar instalaciones y servicios necesarios para la población infantil.
El llamado de Unicef a anticiparse
Frente a este escenario, el organismo internacional plantea la necesidad de que los gobiernos adopten medidas preventivas y fortalezcan las estrategias de anticipación ante los eventos climáticos.
Entre las acciones señaladas se encuentra el financiamiento flexible y la inversión destinada a mejorar la capacidad de respuesta de las comunidades. El objetivo es reducir el impacto de los fenómenos extremos sobre los servicios esenciales y las condiciones de vida de la infancia.
Blason remarcó además la importancia de contar con información suficiente para anticipar los efectos y actuar antes de que los eventos climáticos generen consecuencias mayores.
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