La sostenibilidad ya no es una tendencia, sino una necesidad imperativa en todos los ámbitos de la vida moderna. En particular, sectores como la construcción, el embalaje, la agricultura y la tecnología están viviendo una transformación profunda. Los materiales biodegradables, que alguna vez fueron vistos como experimentales o de uso limitado, hoy se consolidan como herramientas clave para repensar los modelos productivos tradicionales.
En los últimos años, el interés por la producción orgánica ha crecido de forma exponencial en todo el mundo. El deterioro ambiental, el cambio climático, la contaminación por plásticos y los desequilibrios del sistema agroalimentario global han provocado una respuesta colectiva que ya no puede considerarse una moda o tendencia, sino una necesidad. El consumo responsable y la sostenibilidad se han convertido en pilares fundamentales de las decisiones de compra, tanto en los hogares como en las empresas. En este escenario, los productos orgánicos ocupan un lugar central.